Donde despidieron a la Armada Invencible

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro FERROL |

FERROL

San Felipe es mucho más que su castillo: también es un lugar de conmovedora belleza y cargado de historia, que recibió la visita del ilustrado Padre Sarmiento y que vio marchar a Inglaterra a la Armada Invencible

18 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Al Padre Sarmiento, que era la sabiduría hecha fraile y además un ilustrado auténtico, no de los de pega, nos gusta citarlo siempre que podemos. Así que no desaprovecharemos hoy la ocasión de recordar que a mediados del siglo XVIII pasó por San Felipe, donde no solo visitó la fortaleza, que no es en este momento lo que nos ocupa, sino también el pueblo. Un pueblo íntimamente vinculado a la Historia escrita así, con mayúsculas. Un lugar situado a las puertas del Océano, que vio las dificultades a las que se enfrentó Mariana de Neoburgo para desembarcar en la costa gallega cuando se dirigía a la Corte Española para casarse con Carlos Segundo el Hechizado -finalmente bajaría a tierra en Mugardos, donde se encuentra la piedra conocida como O cú da raíña , como ya hemos contado y ustedes sin duda recuerdan- y despidió a la Armada Invencible cuando ésta, tras haberse refugiado en el puerto ferrolano de una tormenta dotada de cualidades proféticas, se dirigió por fin a Inglaterra, donde aguardaba por aquellos barcos el desastre que nadie ignora y que no vamos a contar aquí de nuevo. Los libros que tal desastre relatan ya son casi innumerables, y algunas películas sobre tal hecho también se han rodado, con mayor o menor acierto.

Pero volvamos (vayamos) al mismo San Felipe, que es lo que nos importa en este momento. A un lugar de belleza excepcional que es uno de los poco abundantes ejemplos de que en la costa gallega pueden convivir perfectamente la arquitectura y la naturaleza cuando la barbarie no mete sus garras por medio. De entrada, para llegar allí vale la pena hacerlo a través de A Graña, porque la carretera que discurre en dirección al pueblo ofrece la posibilidad de contemplar una magnífica perspectiva de la ría, y en especial de enclaves como Mugardos.

La muy angosta calle

Conviene no olvidar en ningún momento que la calle que cruza San Felipe es muy estrecha. Y es importante recordarlo porque a través del pueblo, en coche, hay que circular muy lentamente. De hecho, lo establecido -y dadas las dificultades a las que se enfrentan para maniobrar cuando son dos coches los que coinciden circulando en sentidos diferentes- es que a lo largo de esa calle, desde San Felipe y en dirección a A Graña, solo transiten en vehículos de motor los residentes. Quien acude allí como visitante, al abandonar San Felipe, tiene que hacerlo siguiendo otra carretera distinta: la que discurre tras el castillo, en principio en dirección norte y después en paralelo a la boca de la ría, ofreciendo también otra perspectiva sobre la costa de muy gran belleza. «Pero por moito que se explique -dice un vecino de San Felipe, ya de cierta edad, sentado a la puerta de su casa-, hai xente que non fai caso ningún, e que cando vén ver o castelo, despois volve a Ferrol polo mesmo camiño. Por iso hai aquí, cos coches, eses problemas tremendos. Por culpa dos que sempre queren facer o que lles peta».