Ríos de tinta ha hecho correr La Roja esta semana. Ríos de tinta, de ilusión, de sonrisas, de alegría, de emoción. Todos, todos, hasta los no tan aficionados al fútbol han vibrado con el triunfo de nuestra selección, con las lágrimas de Casillas, con el gol de Iniesta, con el esfuerzo de los jugadores y la alegría y ganas de ganar de todos los españoles. Porque empezar perdiendo un partido en el Mundial significa recordar los malos tiempos, la meiga que nos impide pasar de cuartos, significa pensar en lo peor. Tener el empuje de levantar la situación y ganar el siguiente partido y volver a ganar y llegar a la final, sabiéndonos capaces, es un esfuerzo psicológico descomunal, muchísimo más grande que el esfuerzo físico de correr noventa minutos tras un balón.
Una vez más: gracias a la selección, gracias por haber hecho recuperar en este país alicaído la ilusión de hacer las cosas, y saber que el esfuerzo, el trabajo y sobre todo las ganas de hacer y el saber que si se quiere se puede, dan como resultado lo mejor. El domingo fue la fiesta nacional, y la fiesta de los ferrolanos. Pocas veces se vio la ciudad así. Familias enteras, grandes y pequeños, enfundados en la roja, con gorros y banderas, peregrinando al punto de encuentro, la casa de un amigo, de un familiar, el bar o la pantalla gigante de la recuperada plaza de España, para poder soñar durante 120 minutos que se puede lograr, y finalmente lograrlo, y salir a celebrarlo, y pitar, saltar, gritar ?.y escuchar "mami, pierde España que Casillas está llorando", y entonces, reír sin parar.
Todos hemos recibido una gran lección, si se quiere se puede alcanzar lo mejor, con esfuerzo, con tesón, pensando en positivo y salvando los traspiés que puedan surgir por el camino. Esto es lo que nos debe de quedar en Ferrol la sensación de haber estado unidos todos por una misma causa, el saber que si hay potencial se puede ganar.
Y aquí, en Ferrolterra, hay un gran potencial.