Con la música en los genes

Mari Carmen Pazos se crió entre guitarras y canciones, y con el tiempo, sus dos hijas le siguieron los pasos; ahora, como ella, no pueden vivir sin cantar


En la casa de los Amado Pazos cantar siempre ha sido como comer, dormir o respirar. Algo natural, cotidiano y sin lo que no podrían vivir. «En mi familia la música se lleva en los genes; mis padres ya cantaban y también lo hacían mis abuelos», cuenta con una sonrisa Mari Carmen Pazos, soprano de cuatro agrupaciones vocales de la ciudad, además de madre, hija y hermana de cantantes.

Puestos a buscar referentes, la lista de nombres que salen de boca de Mari Carmen parece no tener fin. Entre otros muchos, cita a su padre, Álvaro Pazos, que fue guitarrista y vocalista de numerosas orquestas de la ciudad; a su madre, Carmen Bellón, quien de joven entonaba la voz en el Toxos e Froles; y también a Pepe Pazos, su tio, miembro del famoso trío Los Zafiros. Por si estas influencias fueran pocas, Carmen se casó con un hombre dotado con una estupenda voz -el ex jugador de fútbol Roberto Amado- y dio a luz tres hijos a los que ya desde muy pequeñajos se les dio por canturrear en cada esquina: Ana, Laura y Roberto. De Ana, voz del grupo Vocal Noise y del dúo Se Oriente, destaca su «gran calidad técnica».

De Laura, cantante de Milladoiro durante ocho años y actualmente miembro de la banda de la pianista y gaiteira Cristina Pato, valora su gran potencia de voz, la «increíble fuerza de su garganta». Y de Roberto, el pequeño (que no pudo posar para la foto de este reportaje por encontrarse en Barcelona), resalta lo «cálida» y «suave» que siempre resulta su voz.

No se quedan atrás

En respuesta a los halagos de Mari Carmen, sus hijas no se quedan atrás. Ana asegura que su madre es un «compendio» de todas esas cualidades que atribuye a sus hijos, y Laura, que comparte su opinión al cien por cien, apunta orgullosa otra virtud: «A mí lo que más me gusta de ella es que es muy delicada y tiene una gran elegancia al cantar». Tanto las dos hermanas como su madre tienen claro que su vocación por la música es algo que llevan en la sangre, aunque reconocen que el entorno también pudo tener algo que ver. «En Ferrol, el gusto por cantar es algo hereditario, que se transmite de generación en generación, pero también tiene un componente social muy importante», anota Mari Carmen.

Fuerte tradición

Por eso mismo, porque aman y aprecian esa fuerte tradición musical de la ciudad, las tres reivindican más apoyos para que no languidezca. «Tal vez resulte duro escucharlo, pero yo pienso que en muchos casos somos los propios ferrolanos los que nos estamos cargando esa tradición; hay grupos muy cerrados que no dan oportunidades a las voces nuevas, también mucha rivalidad, y ninguna de esas dos cosas es buena», señala con firmeza Laura.

En cuanto a sus gustos musicales, las tres aseguran que pican de todo un poco, aunque en las dos hermanas se pueden intuir claramente algunas preferencias. Ana confiesa que lo que más le tira ahora mismo es el jazz clásico, aunque advierte que también tuvo su época «grunge, hippy y folkie», mientras que Laura vibra con el country y con las grandes voces del pop americano, entre las cuales cita a Tina Turner, Steve Wonder, y «por supuesto», al gran Michael Jackson. Oyéndolas hablar con tanta pasión de la música, a una se le ocurre que no estaría nada mal poder asistir a una actuación de las tres juntas. Y es entonces, al escuchar esa proposición, cuando Mari Carmen revela su gran sueño: la creación de una formación familiar.

Para Ana, eso sería simplemente «la bomba». Y Laura, imáginandose en el brete, apunta que probablemente acabarían tirándose de los pelos, aunque seguro que resultaría «muy interesante». «Algo así como la Kelly Family... ¡Pero a la ferrolana!».

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