Es una de las personas que en diciembre engrosaron las listas del paro de la comarca. Elsa Aneiros Castro, de 33 años, dejó de trabajar en una peluquería a finales de año y desde entonces está empeñada en encontrar otro puesto de trabajo. Para tan dura tarea le vendría muy bien tener Internet en casa, pero no es el caso. Es una de las vecinas de Moeche a las que no le llega la conexión a Internet y por eso la búsqueda diaria de empleo se limita a indagar entre los anuncios de los periódicos. Sin embargo, de vez en cuando pide a la familia que le eche una mano. «Tengo que recurrir a familiares para que me busquen ellos trabajo por Internet», asegura Elsa. Otros días es ella la que se desplaza a la casa de su cuñada para conectarse a las ofertas laborales. «Es difícil hacerlo de otra manera para no estar solo pendiente del Inem». Otras veces va hasta San Sadurniño, donde la conexión «es mucho mejor». Pero no solo echa de menos la Red para buscar trabajo. «Hace poco hice un viaje a Ámsterdam y para estar en contacto con la gente que conocí tengo que usar el teléfono, que es mucho más caro», asegura. «Poder acceder a Internet con normalidad sería muy importante para mí».