La empresa acusada de utilizar áridos contaminantes denuncia «sabotajes» y la fuga de clientes


La «alarma social» generada por la reciente denuncia de la Asociación Galega de Áridos (AGA) de que el material asfáltico que la compañía Manmer importa desde Holanda por Caneliñas tiene componentes contaminantes está provocando graves perjuicios a la firma con sede en Pontedeume que afectan a su mercado y maquinaria. Así lo indicó ayer públicamente el portavoz de la empresa, Fermín Duarte, también gerente de Rías Altas Obra Civil y Promociones S.L., que vende el producto.

Duarte volvió a mostrar el documento de la CE, que expide la Unión Europea, y que permite su comercialización en España para reutilizar como firme. Y consideró que AGA y otros colectivos, como agrupaciones de reciclados de áridos y ecologistas, promueven «acciones de acoso» con «engaños y amenazas».

Esta situación, que está siendo investigada por la Xunta tras la mencionada denuncia, ha provocado, según el portavoz de Manmer, que la empresa, con nueve empleados directos y alrededor de cuarenta indirectos, sea «objetivo de numerosos sabotajes a la maquinaria empleada».

Y, como ya se ha mencionado, que su mercado comience resquebrajarse por el «miedo de actuales y futuros clientes» a tener una investigación sobre sus obras si emplean ese árido reciclado como firme.

Parálisis de suministro

En concreto, señaló que algunos compradores ya «nos han comunicado que se paralizase el suministro» y que otros en fase de conversaciones hayan «roto negociaciones». Solo uno de esos contratos nuevos que se estaban cerrando suponía, según Duarte, un volumen de negocio de unos cuatro millones de euros.

Manmer no pone «en tela de juicio» los análisis realizados por la Universidade de Santiago y en los que se basa la denuncia de AGA. Pero sí indicó Duarte que «con lo que no estamos de acuerdo son con los valores de referencia, ya que no se aplican sobre el material en cuestión» que, insistió, «no es un residuo, si no áridos».

En otras palabras, señaló que esos datos se cruzan con las exigencias de normativas a las que no está sujeto su producto. Puso un ejemplo: «Con el mismo criterio podían aplicarle la normativa de la leche o al pan, seguro que tampoco cumple».

Fermín Duarte recalcó de nuevo, además, que «la empresa se reserva el ejercicio de las acciones de toda índole por daños y perjuicios que entidades y asociaciones hayan producido en la actividad por la alarma social desplegada» sobre la importación de su producto.

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