De Ferrol al Sáhara sobre dos ruedas

Luís A. Núñez

FERROL

Cuatro guardias civiles y un policía llevan medicamentos en moto a Mauritania

01 feb 2010 . Actualizado a las 14:06 h.

Cruzar la Península de norte a sur en moto no presenta demasiadas complicaciones. Los problemas se presentan tras cruzar el estrecho de Gibraltar y conducir durante días enteros por el desierto del Sáhara. Es la aventura que ayer emprendieron José Manuel Amado, Guillermo Lence, Antonio Gómez, Juan Antonio Montes y Diego Valle, cuatro guardias civiles y un policía nacional que tomaron Ferrol como punto de partida para llevar ayuda humanitaria al norte de Mauritania.

«A partir del sur de Marruecos es otro mundo», comenta Amado minutos antes de arrancar motores, «la gente te abre sus casas». Y es precisamente con esa cara amable con la que esperan encontrarse durante los «entre 16 y 18 días» que durará su trayecto.

En su GPS está previsto recorrer algo más de 7.000 kilómetros, parte de los cuales aún no saben a ciencia cierta con lo que se pueden encontrar. «No hay mapas topográficos recientes de algunas zonas», explica uno de los motoristas del destacamento de Tráfico de Ferrol. Pero están preparados para enfrentarse a cuantos obstáculos se encuentren por el camino. «Habrá días que tendremos que dormir en tiendas porque no hay sitios para quedarse», señala Amado. Y es que han escogido una ruta interior por la que deberán cruzar cordilleras inhóspitas como el Atlas.

En sus maletas llevan unos setenta kilos de equipaje de media por moto. Y se compone de recambios para sus BMW que les garanticen acabar el viaje a dos ruedas, y también ingentes cantidades de ayuda humanitaria. «Sobre todo, medicamentos, bolígrafos, lápices, gomas de borrar y jabones monodosis», entre otras cosas de las que a menudo carecen en el país africano.

Su destino concreto tampoco está del todo claro. «El pueblo al que íbamos ya no existe», explica uno de los guardias civiles, ya que la población de esa parte del Sáhara es nómada y decide sus asentamientos en función de las existencias de agua.

Es Guillermo Lence, Mito, el que explica en detalle el viaje. «Bajaremos por el este, por la zona de Ketama, y a la vuelta cogeremos por la costa si vamos bien de tiempo y presupuesto». Y es que este grupo de amigos se ha sufragado el viaje por su cuenta aún a pesar de que «ir en avión nos costaría la mitad». Pero además de ejercer juntos en un cuerpo de seguridad del Estado, lo que une a estos aventureros es su pasión por las motos... «y este es el viaje por excelencia para las trail», añade Amado.

José Manuel, Guillermo y Antonio partieron hacia las diez de la mañana de Ferrol en dirección a Baamonde. Allí se encontrarían con Juan Antonio, policía nacional destinado en A Coruña. Con el quinto integrante del grupo se reunirán mañana en el sur. Diego Valle salió de Pamplona, en donde está destacado en el Seprona, y les esperará para cruzar a Marruecos.

Las familias

Atrás quedarán hasta finales de febrero las familias de estos cinco amigos. Personas que, afirma Amado, «nos entienden, aunque lo sufrirán por dentro» hasta que vuelvan a ver a sus allegados de vuelta de una pieza.

Parte de la expedición ya ha estado antes en la zona y saben desenvolverse con la policía local, el mayor obstáculo con el que se pueden encontrar. Mito quita hierro al asunto y apunta que el problema será «la gasolina, que se llevará la mitad del presupuesto porque es mucho más cara que aquí».

Es la hora. Y los aventureros arrancan sus motos con la promesa de contar su empresa solidaria a su regreso. Buen viaje.