Fíjense bien en la fotografía en sepia que encabeza La Mirilla. Los jóvenes que aparecen en ella son los aprendices que tenía Fenya , la antigua fábrica de cuadros eléctricos y motores de Canido, a finales de años 50. Y tras la pista de todos ellos se encuentran, desde hace ya algún tiempo, dos de aquellos mozuelos: Manuel Caldevilla y José Antonio Lorenzo . Resulta que estos dos antiguos aprendices de Fenya consiguieron mantener el contacto desde entonces y ahora, ya en el retiro, han decidido remover cielo y tierra para reunir a todos los compañeros de faena que tuvieron en la ya desaparecida factoría ferrolana. Sin embargo, de momento no han tenido demasiada suerte en su empresa y Manuel y José Antonio tan solo han conseguido dar con el paradero de diecisiete personas. Por eso han decidido recurrir a La Voz. Y nosotros, por supuesto, hemos respondido a su SOS. Así que ya saben, si algún ex aprendiz de Fenya despistado lee esta información y se quiere poner en contacto con sus antiguos compañeros no tiene más que llamar al 600 231 916. «El próximo sábado tenemos previsto celebrar una comida de confraternización en el restaurante de la estación de autobuses de Ferrol y nuestra ilusión sería reunir a todos los aprendices de Fenya desde 1956 en adelante», apunta ilusionado Manuel Caldevilla. Hablando con Manuel nos ha entrado la curiosidad. ¿Cómo sería la vida de estos aprendices de Fenya? ¿Tenían algo en común con los operarios de Bazán? ¿Cuántas horas trabajaban? Caldevilla, que todavía mantiene frescos en la memoria los recuerdos de aquella época, nos saca de dudas. «Los aprendices trabajábamos de ocho menos cuarto de la mañana a doce y cuarto del mediodía y de una y media a seis de la tarde, pero ahí no terminaba la cosa, porque luego teníamos que ir a clase a Maestría Industrial (donde hoy en día está la Escola de Idiomas) y no salíamos de allí hasta las diez y media de la noche», relata echando la vista atrás. También recuerda Manuel que, de camino a clase, los aprendices siempre se paraban en los antiguos almacenes de Rafael y Vicente a ver la televisión, «porque me imagino que era la única que había en Ferrol», y a pesar de que tenían todo el día ocupado, asegura que el trabajo no era «demasiado duro». «Además, en comparación con los aprendices de Bazán, nosotros teníamos una ventaja y es que, al acabar la formación, que duraba cuatro años, obteníamos el título de maestro industrial», explica Manuel. La Mirilla se aproxima a su fin y hoy nos vamos a despedir con una curiosidad. Y es que el geólogo y científico pontés Jerónimo López es uno de los protagonistas de la revista Paisajes , la publicación que edita Renfe cada mes y que distribuye a sus clientes a través de todos sus trenes. López, que además de geólogo es alpinista y Premio Príncipe de Asturias, relata en el número de octubre sus experiencias a lo largo y ancho del mundo, centrándose, de forma especial, en la Antártida, de la que es un gran conocedor. La verdad es que la entrevista se lee con interés, y todavía más cuando una descubre que el fenómeno nació aquí al ladito. En As Pontes. Menudo orgullo para la villa de las altas chimeneas.