Sanidade utilizará una «fórmula de colaboración público-privada» aún por definir para construir nuevas infraestructuras sanitarias, entre ellas cuatro centros de salud en la comarca, y dotar al sistema de nuevas tecnologías. Varias comunidades ya utilizan diferentes modelos de colaboración con la privada. Son objeto de polémicas con detractores y partidarios irreconciliables.
En la comunidad de Madrid presidida por Esperanza Aguirre se han utilizado dos modelos: un sistema de concesiones en el que la empresa privada construye y gestiona el hospital, igual que en el Povisa de Vigo, y otro modelo original. La empresa levanta las instalaciones y gestiona todos los servicios no sanitarios (mantenimiento, cafeterías, mecánica... hasta los celadores). Aparte de los ingresos que percibe por esas tareas, la Comunidad de Madrid le paga una «hipoteca» durante treinta años.
Con ese sistema se construyeron el año pasado siete hospitales en Madrid. Como en el caso de una hipoteca, la Administración pagará cada año una cantidad, y el coste final de los centros será superior al real, pero se levantaron rápidamente y ya están funcionando.
Los principales problemas que padecen en la actualidad es que tienen una dirección bicéfala: un director del sistema público controla las cuestiones asistenciales, y uno de la empresa privada todo lo demás. Si no trabajan de forma conjunta, todo el centro se resiente.
Un influyente directivo de la sanidad madrileña de origen gallego explica que esos centros «pueden tener algún problema de gestión, pero son mucho más baratos para la Administración». En general, el directivo considera que es un sistema beneficioso porque, exceptuando la parte del presupuesto que se destina a la «hipoteca», el sistema público puede emplear todos sus fondos en mejorar la asistencia.
Las voces en contra
Los detractores del sistema tienen una opinión muy distinta. Marciano Sánchez Baylle es pediatra en el Hospital Niño Jesús de Madrid y preside la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública. Baylle subraya que el modelo de «hipoteca» supone «elevados sobrecostes» y asegura que la Administración acaba pagando «seis o siete veces más» de lo que vale el hospital tras 30 años.
Afirma que las empresas que suelen entrar en esos proyectos son «grandes constructoras sin experiencia hospitalaria», por lo que las instalaciones acaban presentado «deficiencias importantes».
También señala que la calidad asistencial en los centros con gerencia bicéfala «es peor» y que «la presión asistencial en los centros públicos como el Niño Jesús ha subido porque la gente escapa de esos sitios». También subraya que ese mecanismo «descapitaliza» el sistema público, y que en Reino Unido algunos hospitales bicéfalos «han quebrado y quedado en manos privadas».
La nueva Xunta por el momento ha explicado que su fórmula de colaboración con la empresa privada consistirá en pagos aplazados, la «hipoteca», pero ha subrayado que la gestión y la asistencia que presten los nuevos centros será «sempre pública».