En los orígenes del mejor pan

La Voz

FERROL

Un paseo semanal enseña a turistas y visitantes los entresijos de un proceso ancestral; comprobar su resultado también forma parte del sabroso itinerario

30 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

«Yo lo como / y mejor diré lo beso / porque es tan bendito el pan / que alma y cuerpo comerán / de la dulzura del beso». Las palabras de Lope de Vega reencuentran en Neda un sentido especial y único. La cuna por excelencia del pan de la comarca presume de su producto estrella. Lo ha convertido, incluso, en un atractivo turístico más que cuenta con su propio itinerario. Lo ha desarrollado durante todo el verano la empresa Fertur servicios turísticos, a través del Plan de Dinamización de Producto Turístico Ferrol-Ortegal y del Concello de Neda.

Cada viernes un autobús sale de Ferrol y durante tres horas y media regala a sus ocupantes los secretos mejor guardados de una tradición ancestral en una ruta que cuenta con la complicidad de sus mejores guardianes: los panaderos nedenses.

El recorrido se inicia en el molino tradicional de Canido, recuperado en O Roxal, muy cerca del Pazo de Isabel II, y que gestiona el Centro de Actividades de la empresa de tiempo libre Motus. Allí un monitor explica cómo obtener de la materia prima -trigo, maíz y otros granos- un ingrediente básico: la harina.

Todos a «peneirar»

Allí todos, niños y mayores, se animan a peneirar, o lo que es lo mismo, a filtrar las partículas o impurezas que pueda tener el producto. Y no se marchan con las manos vacías: en ellas se llevan sus propias bolsitas obtenidas de su trabajo.

La Fervenza del Belelle es la próxima estación. Allí se visita otro molino, el de Barcia, y tras una caminata de unos diez minutos surge de la roca la caída vertical de agua de 45 metros de altura en un cauce en el que los expertos, dicen, reside el auténtico secreto del pan nedense.

Una vez admirada la belleza natural de un entorno incomparable, vuelta a la civilización para ver cómo la mano humana puede a veces también moldear lo natural para convertirlo casi en arte, aunque sea tan efímero como un bollo de pan.

Cinco panaderías colaboran en que la ruta nedense tenga sentido. La Nueva, O'Carrizo, Roberto, Santa Rita y José Castro son los establecimientos que, de forma alternativa, reciben al visitante. Allí el guía cede el testigo a quienes dominan los secretos del horno: los profesionales. Y tras explicar, aclarar y solventar dudas, hora de probar el resultado final. Pan, empanada y dulces forman parte de la cata con que finaliza esta sabrosa visita. Muchos han sido los visitantes que ya han recorrido esta ruta, corta en distancia, pero rica en todos las acepciones posibles. También en originalidad, con una forma distinta de hacer turismo, apto para autóctonos y foráneos. Y todo apenas tres horas y media.