Un billete de cinco euros a la lluvia

La Voz

FERROL

Vecinos de Paradela combaten con humor una mañana aguada en el arenal de A Magdalena; mientras, otros disfrutan de la soledad del pinar para entrenar

21 ago 2009 . Actualizado a las 12:20 h.

Llegaban a primera hora de la mañana a bordo de cuatro autobuses para pasar una jornada playera en Cabanas. Después del madrugón y más de 140 kilómetros de carretera el panorama era desolador. El arenal de A Magdalena recibía con lluvia a 120 vecinos del municipio lucense de Paradela después de casi dos semanas de pleno sol.

La expedición formaba parte de un programa municipal para que sus habitantes puedan canjear cada jueves del verano por una jornada presuntamente soleada al borde del mar a solo cinco euros. A Coruña, Foz, Portonovo, Tapia de Casariego, Vigo, Ares, Ferrol... y ayer Cabanas. Pese al largo trayecto, uno de los buses permanecía repleto de ocupantes pasadas las doce del mediodía. A cubierto aguardaban a que escampara. «O do tempo poñía que chovía pola mañá, e que despois ía facer sol, pero como nunca acertan...», lamentaba una de las viajeras. Pero el trayecto es todo una fiesta. ¿Cantan durante el viaje? «Non, iso á volta. Contamos moitos chistes», responde otra, mientras para demostrarlo otra compañera, Guillermina, se arranca con uno que hace reír a todos a mandíbula batiente.

Manolo López es el paciente chófer. Conductor de buses desde 1970, comparte origen y buen humor con el pasaje. «¡E nunca tivo un accidente!», apunta una viajera desde el fondo. «¿No le dan mucha guerra?». «Non, que va, nunca tiven ningún problema», asegura. Mientras los bocadillos descansan en el maletero, muchos ya piensan en cambiar la comida en el pinar por un restaurante.

Baño a 18 grados

Pero el sedentarismo no es para Rosario Rivera. Su gorro de baño rosa emerge del agua en una playa prácticamente desierta. «Está buenísima», asegura al salir al exterior, donde la temperatura ambiente no supera los 18 grados. Acompañada por su marido, Manuel López, que totalmente vestido sujeta ropa y equipaje en la orilla, ambos forman parte de la excursión de Paradela. Él no se baña, pero ella, a sus 68 años lo hace siempre que puede. «Non é que mo recomendara médico ningún, é que me gusta», asegura. ¿Pero no la echa para atrás la lluvia? «Para iso xa trouxen o gorro, para non mollar o pelo», bromea.

Y mientras los visitantes aprovechan como pueden la jornada, los lugareños disfrutan de una insólita soledad en el pinar. Gerardo Alonso y Xoán Manuel Bastida la utilizan para entrenar y correr durante una o dos horas, como hacen varias veces por semana durante todo el año. «Somos como los pinos», dice este último, fenés y médico deportivo del club ciclista Xacobeo Galicia. Un médico también debe estar en forma, dice, sobre todo si, como él, está «en capilla», para la Vuelta a España.

Para Gerardo, vecino de Cabanas, la lluvia no es impedimento. «A praia danos igual, o que nos importa é o pinar, que polo seu firme blando é un bo sitio para adestrar», explica. Sobre todo como cuando ayer se encuentra libre de meriendas campestres.