16 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
El auditorio de Caranza es ya miembro imborrable del listado de obras «de nunca acabar» que han dañado la imagen y la autoestima de Ferrol. Núñez Feijoo puso, al menos sobre el papel, su primera piedra y ahora parece decidido a poner la última y a rematar para bien la faena de un edificio que ya ha visto morir dos gobiernos gallegos. Esperemos que no sume un tercero.