El Concello nedense paraliza el plan para colocar cámaras de vigilancia en edificios públicos

FERROL

El gobierno municipal de Neda ha decidido paralizar cautelarmente su iniciativa de colocar cámaras de vigilancia en diferentes edificios públicos de la villa para intentar paliar la proliferación de actos vandálicos. Así lo confirmó ayer el regidor, Ignacio Cabezón (Terra Galega).

Esta decisión se produce después de que a finales del pasado mes de abril la Xunta de Goberno aprobará iniciar el procedimiento negociado para adquirir, por un importe de 23.000 euros, el sistema. De hecho, inicialmente estaba previsto que funcionasen ya ese mismo mes.

¿Cuál es el motivo de que se haya producido esta situación? El regidor reconoce que han surgido finalmente «dudas» sobre la viabilidad de la iniciativa por la obtención de los permisos necesarios. Por ello, desde el gobierno municipal se ha preferido una cura en salud.

En otras palabras, se le ha solicitado una entrevista al delegado del Gobierno, Antón Louro, para, entre otras cuestiones, tratar esta.

Por el momento aún no hay fecha para que se produzca ese encuentro, pero solo en función de sus resultados el proyecto seguirá o no adelante. Cabezón destaca: «No queremos hacer una aportación económica para algo que nosotros consideramos positivo para que después no se puedan utilizar».

Desde el Concello se llegó a confeccionar, incluso, un estudio previo sobre la ubicación de las cámaras. En él se determinó que serían necesarias casi veinte para cubrir todos los inmuebles, aunque la mayoría de ellas se concentrarían en el albergue de peregrinos y el centro cívico. Sumarían once en total.

El resto se repartirían entre la piscina municipal, el edificio de usos múltiples de Toleira y la consistorial, aunque para este último edificio no se llegó a tomar una decisión definitiva. Se acordó, además, reforzar los sistemas de alarma ubicados en una nave de utillaje localizada en A Maciñeira.

La acumulación de cámaras tanto en el centro cívico como en el albergue de peregrinos, si finalmente se materializa, obedece a dos causas fundamentales. Por un lado, el hecho de que se trate de estructuras con fachadas con muchos ángulos muertos, por lo que necesitan más aparatos para garantizar la correcta visión.

También porque son las dos dependencias, siempre según fuentes municipales, más atacadas por los vándalos, sobre todo las noches de los fines de semana, con numerosas pintadas, roturas de cristales e, incluso, intentos de saqueo de mobiliario.