El alimento de la central de Endesa en As Pontes navega un mes desde Indonesia hasta Caneliñas; la minuciosa cadena logística tiene que funcionar como un reloj
17 may 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La puesta en servicio del descargador de carbón de Endesa en Caneliñas, que permite la llegada de grandes megabuques del tipo cape con más de 150.000 toneladas en sus bodegas, implica un largo y calculado trabajo logístico para alimentar la central de As Pontes. Desde la firma se explican los pasos principales de la cadena.
El inicio, 75 días antes
El grueso de la importación del carbón de Endesa se hace desde Indonesia. Y la mayoría de los buques tipo cape tienen como zona de salida, en ese área, el puerto de Banjarmasin, en la zona norte del país. Es dos meses y medio meses antes de la llegada de cada mercante a Ferrol cuando comienzan los contactos para programar su amarre. Ahí Endesa recibe todos los datos del buque que va a hacer el transporte para dar el visto bueno. Una semana antes de comenzar a subir el carbón al barco hay otro contacto para verificar cifras y la firma proporciona al capitán la secuencia de descarga. En el caso del Cape Mercury, que estuvo la pasada semana en Ferrol, tiene nueve enormes bodegas de las que hay que retirar el mineral de forma ordenada para evitar daños en el buque. Si todo es correcto, se comienza una navegación de 28 días usando el canal de Suez.
Pórticos, calados y limpieza
Con el megabuque ya en Caneliñas, lo primero es medir su calado. Así se logra saber si lo que trae en sus bodegas es lo contratado. Comienza la descarga con los dos enormes pórticos que tiene la firma. Cada uno es manejado solo por un operario elevado en las alturas en una pequeña cabina. En cuanto una bodega queda libre se mete en su interior, colgada con los propios pórticos, un vehículo-pala y dos operarios para limpiarla. El mercante debe quedar listo para volver a zarpar.
Del mar, a la tierra
El carbón que se quita del buque se deja caer en dos tolvas para evitar nubes de polvo. De ahí pasa de inmediato a dos cintas transportadoras que llegan a una enorme apiladora que lo va distribuyendo en las denominadas parvas: grandes montañas de mineral. El carbón está ahí en el núcleo duro de su proceso de transferencia de mar a tierra. El parque de almacenamiento de Endesa puede acumular 300.000 toneladas. Es la cifra que se pretende tener siempre lista para sacar 20.000 toneladas en camiones cada día laborable del año. La apiladora, para ello, se desplaza sobre raíles y va depositando el carbón en dos montañas de 85.000 toneladas y otras dos de 65.000. Cañones de riego fijos y móviles lo mojan para evitar las polvaredas cuando es necesario. Está listo para alimentar la central de As Pontes.
Larga serpiente de camiones
Y entran en escena los camiones. Las parvas que la apiladora construye son carcomidas por una pala que carga los vehículos, que se sitúan en fila para este fin. Se toldan para evitar la dispersión del carbón por la vía pública. Con el mismo objetivo, se lavan sus bajos y sus ruedas. Luego se pesan para que quede registrado que no superan los tonelajes permitidos antes de salir a la carretera. En la central de As Pontes, a cada vehículo le esperan otros dos pesajes. El primero, para comprobar que concuerdan los datos con los de la salida de Caneliñas. El segundo se hace en vacío. Es el modo de volver a confirmar la carga transportada: la diferencia de tonelaje del vehículo con carbón y sin él. Nada queda de este modo, al azar. El mineral ha llegado al fin a su destino tras cruzar medio mundo. Un proceso que ahora Endesa convertirá en pura y estricta rutina desde el puerto exterior.