Despedimos hoy en su funeral a uno de los sacerdotes más señalados de nuestra Diócesis por su capacidad de servicio y de vida entregada a sus diversos ministerios y responsabilidades, don Antonio Bouza Evia. Nacido en Ferrol en 1921, ingresó en el Seminario de Mondoñedo con sus estudios civiles ya encauzados y con una vocación apostólica bien consolidada en la Acción Católica juvenil. Se ordenó sacerdote en 1949, por lo que este año iba a cumplir sus Bodas de Diamante sacerdotales (60 años de ministerio). Desempeñó sus primeras actividades en Ferrol como profesor de Religión y consiliario de Acción Católica. Fue más tarde rector del Seminario. En su madurez asumió el cargo de administrador diocesano, cargando con las múltiples responsabilidades económicas que supone la gestión del Obispado y de sus parroquias e instituciones. En esta época fue nombrado también canónigo de la catedral de Mondoñedo. Por fin, cargado ya de años y de acheques, pidió la jubilación, aunque siguió atendiendo como capellán a la comunidad de la Compañía de María. En estos últimos meses, ya enfermo, se retiró a la residencia Mi Casa, donde se sintió acompañado y bien querido. Cuando iba a ser homenajeado en sus Bodas de Diamante con sus tres compañeros de ordenación, el Señor le llamó a celebrarlas en su casa, con el abrazo fraterno a quien ha representado tan noblemente y hacerlo cercano desde su palabra y desde su vida siempre abierta al Evangelio.