El Concello de Neda no solo ha puesto en marcha el plan de vigilancia de edificios públicos para evitar la proliferación del vandalismo. También ha emprendido otras medidas al respecto.
Entre ellas cabe destacar la aprobación de la nueva ordenanza municipal para promover las conductas cívicas. Entró en vigor con carácter definitivo el pasado 26 de junio con su publicación en el Boletín Oficial da Provincia (BOP).
En la práctica supone, entre otros aspectos, la reglamentación de las infracciones y las consecuentes sanciones económicas que llevan aparejadas.
En el capítulo de las faltas consideradas extremas, «muy graves», se enmarcan, por ejemplo, «los actos de deterioro grave y relevante de equipamientos, infraestructuras, instalaciones o elementos de un servicio público o privado». También romper, arrancar o realizar pintadas en la señalización pública, quemar mobiliario urbano o arrancar y quebrar árboles y plantas ubicadas en la vía pública, parques y jardines. Para estas faltas se aplicarán multas que oscilarán entre los 1.501 a los 3.000 euros. Para las infracciones leves se prevén multas de entre 50 y 400 euros y para las graves, cantidades que oscilan entre los 750 y los 1.400.
En las disposiciones finales del documento se establece que este será revisado cada dos años para introducir nuevas normas, suprimirlas o variar las existentes. Para estas modificaciones se tendrán en cuenta especialmente los datos aportados por la Policía Local en la memoria de actividades que realiza el cuerpo al cierre de cada año.