Cuando los valores son lo primero

Ana de Antonio

FERROL

El San Xoán de Filgueira puede presumir de ser el mejor colegio de educación infantil y primaria de España en impulsar Buenas Prácticas de Convivencia

12 feb 2009 . Actualizado a las 16:01 h.

Los valores son para ellos lo primero, lo más importante. Marcarán la diferencia entre ciudadanos tolerantes y respetuosos y quienes no conocen mejor opción que la propia. Los valores son en sí mismos la cultura del centro, y por ello el conjunto del claustro de profesores del colegio público San Xoán de Filgueira ha conseguido el primer premio del Concurso Nacional de Buenas Prácticas de Convivencia convocado por el Ministerio de Educación.

Un equipo humano que ha demostrado a España entera que cuando se trabaja duro los resultados saltan a la vista. Aunque a veces lo dudaron. «En ocasiones pensamos que quizá nunca llegarían los resultados, tuvimos momentos de desánimo, pero si desde fuera nos han reconocido el trabajo es por algo. El premio nos ha dado mucha energía», explica la directora del centro, Marián López Romalde.

Todo empezó con el Aula de la Naturaleza, un proyecto que arrancó hace años para fomentar los valores medioambientales. Varias acciones puntuales hicieron que el claustro se planteara la posibilidad de extender su apuesta por los valores a otros rincones del centro. Nacieron entonces pequeños proyectos de igual filosofía que, casi sin apreciarlo, se convirtieron en las ramas de un gran proyecto. Tanto, que «al final la cultura en valores se ha convertido en la cultura de nuestro centro».

De los 196 alumnos -de tres a doce años-, 50 son de etnia gitana y 23 proceden de países como China, Brasil, Armenia, Colombia, Argentina, Marruecos y República Dominicana. Todos ellos conviven con «respeto y tolerancia», una labor «difícil y cuyos resultados se ven con el tiempo, no es inmediato», reconoce la directora. Los niños aprenden que «son todos iguales aunque su raza, color o cultura sea diferente».

No faltan iniciativas

En el colegio público San Xoán de Filgueira no faltan iniciativas. El claustro se forma para abordar los valores y las emociones desde múltiples puntos de vista; y lo consiguen. En febrero apuesta por el valor del respeto -todos los meses se trata uno diferente- y mañana celebrará la Carrera Solidaria, en la que los pequeños deberán encontrar patrocinadores que apuesten una cantidad simbólica de dinero por cada vuelta que sean capaces de correr. Y es que la jornada se queda corta cuando lo primero son los valores.