«Hay que darle gracias a Dios porque existe Manos Unidas»

FERROL

María del Carmen Morales Valverde (Madrid, 1942) ha pasado 33 años de su vida en África, volcada en la ayuda a los más necesitados en lugares como el Alto Volta, Togo o Camerún. Monja perteneciente a las Religiosas de la Asunción, una orden que en el tercer mundo presta una atención preferente a la educación como vía para el desarrollo de los pueblos, estos días visita a Galicia, invitada por Manos Unidas, para dar a conocer su experiencia desde en colegios y asociaciones humanitarias hasta entre los representantes de instituciones oficiales. Quiere -quieren ella y todas las integrantes de su orden- que nadie olvide la «terrible» situación que padecen la inmensa mayoría de los africanos, condenados a habitar una pobreza extrema por las dificilísimas circunstancias que atraviesa el continente. «Hay que darle gracias a Dios porque existe Manos Unidas», dice Carmen Morales, al tiempo que agradece las iniciativas humanitarias impulsadas, a favor de los pobres del tercer mundo, desde la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. «La educación es muy importante en África -dice María del Carmen-, porque permite impulsar el desarrollo de los pueblos, trabajando tanto con los niños como con los adultos».

Pero además de proyectos educativos, los pueblos de África tienen muchas más necesidades. «Y sin la ayuda que nos llega desde aquí -comenta-, ni siquiera podríamos facilitarles el acceso al agua».