La huelga estuvo salpicada de incidentes verbales entre piquetes y empresarios
29 nov 2008 . Actualizado a las 02:00 h.La jornada fue fría -no se superaron los diez grados, según Meteogalicia- y lluviosa, pero la huelga convocada para el sector del comercio para reclamar mejoras laborales caldeó el ambiente en varias ocasiones a lo largo del día.
El primer punto caliente de la protesta, de carácter provincial, se vivió en torno a las 7.30 horas, cuando los delegados de UGT, CC OO y CIG se concentraron delante de la fábrica de Pull & Bear, en Río do Pozo. Sin embargo, la concentración se desarrolló de forma pacífica porque, según los sindicatos, el paro entre la plantilla fue total y apenas si dos o tres personas se presentaron a trabajar.
El piquete, formado por medio centenar de personas, la mayoría jóvenes dependientas, se desplazó entonces al centro comercial de Odeón, en donde con el ensordecedor ruido de las sirenas y de algunos petardos lograron que varios establecimientos bajaran las persianas. En otros, como el de Casa, hasta donde se desplazó la policía, no lo consiguieron. Eran las 10.30 horas y la mayoría de los establecimientos del centro naronés estaba cerrado, aunque en el interior de muchos negocios, detrás de las rejas podía verse a algunas dependientas a la espera de que se marchasen los piquetes para abrir las puertas.
En el casco histórico la situación fue similar. A primera hora, la mayoría de los comercios habían abierto sus puertas, aunque con la llegada de los sindicalistas, la mayoría optó por echar el cierre. Un cierre temporal, eso sí, revocado en muchos casos tan pronto como desaparecían los piquetes. En algunos comercios se registraron enfrentamientos verbales entre los propietarios y los sindicatos, seguidos durante toda la mañana por varias unidades de la policía nacional.
El momento de mayor tensión se vivió cuando el delegado de CC OO José Luis Balsa fue trasladado voluntariamente a la comisaría tras una discusión en un comercio de la calle María. Su entrada en el coche policial fue seguida de empujones entre los efectivos y los manifestantes, que repitieron por la tarde la ronda realizada por la mañana.
En las valoraciones de las partes enfrentadas tampoco faltó la guerra de cifras. Los sindicatos aseguraron que entre el 80 y el 90% de los negocios cerraron sus puertas, mientras que los comerciantes afirmaron que la práctica totalidad del sector se mantuvo abierto a excepción de los momentos en los que pasaban los piquetes.
Los sindicatos reclaman que los empresarios no paguen la crisis con sus empleados, mientras que los comerciantes piden que no metan a todo el sector en el mismo saco. Francisco Fajardo, de Novo Ferrol, afirmó que «en el comercio hay muchas realidades, aunque entre el 60 y el 70% de los empresarios son autónomos». Es decir, ajenos al convenio que se negocia. Víctor Izaguirre, del Centro Comercial Aberto A Magdalena, insistió en los esfuerzos realizados para que no se llegase a la huelga. «Nosotros creemos que la patronal ha sido demasiado generosa» en la mesa de negociación.
Ayer se cerró la segunda jornada de huelga en el sector, pero el conflicto puede recrudecerse, ya que están convocados dos nuevos paros para los días 24 de diciembre y 5 de enero.