Siete obras para la eternidad

FERROL

La plaza de España, la depuradora, la carretera y el tren al puerto exterior, la autovía a Vilalba, el AVE y el Auditorio son enormes tareas que sufren retrasos aún mayores

07 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Son siete obras importantes y estratégicas para Ferrol y su comarca, y también siete ejemplos de como se puede eternizar una tarea o ni siquiera empezarla. Hay otras, como la tantas veces citada rehabilitación de Recimil, pero la plaza de España, la depuradora, la carretera y el tren al puerto exterior, la autovía a Vilalba, el AVE y el Auditorio de Caranza son obras-símbolo que arrastran titánicos retrasos en su ejecución.

1La plaza de España es la madre de todas las obras lentas de Ferrol. La reforma se inició en mayo del 2002, y los plazos más optimistas sitúan el término de las obras a finales del 2010. En el camino se habrá tragado al menos dos gobiernos municipales y una auténtica fortuna. Baste decir que las próximas obras costarán al menos 4,4 millones, y que paralizar el proyecto de un edificio de 21 metros proyectado por el anterior bipartito costó al Concello y la Xunta otros 7,9 millones. Solo en el 2008, la plaza se comió 3,5 millones para pagar obras ya ejecutadas y rematar algunas actuaciones pendientes.

2 La EDAR de Prioriño es quizá la reina de los retrasos. El Gobierno asumió recientemente que la estación depuradora que será clave para salvar la ría de Ferrol no comenzará a funcionar hasta la primavera del 2010 como pronto, y eso a pesar de que fue calificada de prioritaria en 1997. La depuradora ha sido la imagen del fracaso para todas las administraciones gallegas y estatales. El Gobierno de José María Aznar estimaba que funcionaría en el 2007, pero ni se acercó, y los socialistas aseguraron que trabajaría en el 2008 y en el 2009. No se cumplió ni un plazo ni el otro. Las obras de la estación han depurado años y años, pero también millones y millones, hasta 88 se emplearán en todo el conjunto de instalaciones, y eso suponiendo que no se produzcan imprevistos, y sobrecostes, en la complicada obra del emisario que enviará las aguas depuradas a alta mar.

3 La carretera del puerto exterior no lleva tanto retraso como otras, pero se ha convertido en un quebradero de cabeza para los responsables de Fomento y la Xunta. Los primeros trámites para levantarla datan de marzo del 2000, pero no se adjudicó la obra hasta abril del 2004. En un principio debía estar acabada en la segunda mitad del 2005, pero nada. Estará rematada, dice ahora la conselleira de Política Territorial, María José Caride, antes de que acabe el año. Antes Touriño dijo que lo estaría en octubre, y antes Fomento la situó a finales del 2007. Costará 76 millones de euros.

4 El tren al puerto exterior es una de las grandes promesas en materia de retrasos. No hay calendario de obras y está previsto que cueste unos 66,5 millones. El presidente de la Xunta dijo en junio que el Gobierno autonómico está «comprometido» con la obra, pero el Ejecutivo de Madrid ni siquiera ha realizado un compromiso oficial para ejecutarlo. Sigue en estudios previos desde el 2004.

5 La autovía a Vilalba se la pegó con un círculo lítico en A Mourela que retrasó las obras un año, aunque no se tomaron tantas cautelas en materia medioambiental y las obras contaminaron el Eume. La construcción supera los 180 millones de euros en total. El primer tramo se acabó en el 2003, y debía haber entrado totalmente en funcionamiento en el 2006. Quedan por acabar los tramos a Cabreiros y a Vilalba. El primero debía haberse finalizado el pasado enero, según anunció el Gobierno de la Xunta, pero aún está en obras. Las últimas previsiones del bipartito gallego ponen el fin de toda la autovía para octubre del próximo año.

6 El AVE es la otra gran promesa para marcar un récord de retraso. El problema no es que las obras vayan lentas, es que no han empezado, excepto el parcheo para adaptar la estación de Ferrol, y la tramitación está siendo lentísima. Las previsiones más optimistas no esperan el inicio de las obras en serio hasta dentro de tres años y todavía hay tramos en estudio. Así, lo más probable es que no llegue hasta el 2016, cuando las primeras promesas de Zapatero lo situaban en el 2012.