Aguas tranquilas en A Graña

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Desde 1991, el barrio cuenta con un arenal artificial, pero muy apacible e ideal para ir con la familia

30 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Antía Urgorri Hace 17 años, los vecinos del barrio ferrolano de A Graña se vieron recompensados, tras la construcción frente a los ojos de sus casas del muelle carbonero, con una playa artificial de medio kilómetro de longitud. La cala se levantó en 1991 sobre una ribera fangosa y pedregosa, donde el baño era harto complicado.

La arena, traída desde la ría de Ares, es blanca y fina, y un paseo marítimo circunda el arenal de principio a fin. Semiurbana, de aguas tranquilas, apacible y bien situada, esta playa, ubicada a escasos diez minutos en coche del centro ferrolano, es ideal para ir con la familia, ya que está a salvo de fuertes oleajes y de corrientes. Allí, los padres pueden estar tranquilos mientras los pequeños juegan a sus anchas por la orilla.

El viento es el único inconveniente para el bañista que desea tomar el sol. Aún así, el arenal cuenta con unos sitios estratégicamente situados en los dos extremos de la playa, que permiten guarecerse de las arenas que lleva consigo la ventisca.

Marea alta

El baño se disfruta mejor en A Graña cuando la marea está alta. Hay que tener más cuidado cuando se da el caso contrario, ya que al tratarse de un arenal artificial, el bañista se topa, nada más meterse en el agua, con un talud en el fondo marino. Sobre todo, hay que tener cuidado con los más pequeños.

En el lateral izquierdo de la playa permanece inerte, incluso desde antes de que existiese el arenal, un espigón de hormigón que, con marea alta, permanece aislado por el agua. Este punto es frecuentado por los más jóvenes para zambullirse en el agua o hacer piruetas.

El acceso principal al arenal se realiza a través del muelle de la villa. Hay una parada de autobús a escasos metros, en la plaza principal, donde es posible además tomarse un refrigerio en las terrazas de dos establecimientos hosteleros.

Los que se animen a ir a pie disponen de un atajo que permite a los usuarios ahorrarse varios metros. Este pequeño camino arranca en la mitad de la cuesta que une las calles Real Alta y Real Baja de A Graña. Aunque es de tránsito difícil, permite acceder a la playa por la margen izquierda a través de una escaleras.