El club de surf Grosso consigue inaugurar en pocos meses un centro de tecnificación después del derribo de su local en la playa de Doniños
10 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.En octubre del año pasado el Ministerio de Medio Ambiente y el Concello de Ferrol notificaron al club Grosso que habían planificado el derribo del local que tenía en uso desde mediados de los 90. El local, anexo a la caseta de socorrismo de la playa de Doniños y conocido popularmente como la caseta, gozaba, como relata el presidente del Grosso, Carlos Betoño, de una localización «privilegiada para la práctica y el aprendizaje del surf». Así lo vieron en el año 1995 «unos apasionados de este deporte», entre los que se encontraban, Miguel González el Esti, Perico Betoño, Yiyi Obenza, Jose Serantes y Escudero, que decidieron fundar lo que hoy es una de las mejores canteras de Galicia.
Por culpa del derribo de su emblemático local los responsables del Grosso sufrieron «un contratiempo importante», pero decidieron no quedarse con los brazos cruzados y con la disposición del concejal de Deportes, Manuel Santiago, buscaron una ubicación alternativa para su escuela. La oportunidad se presentó gracias a la cesión al Ayuntamiento del antiguo campo de tiro de Doniños que era propiedad del Ministerio de Defensa. Allí se ubicaban varios inmuebles, pero su apariencia, a simple vista, era «bastante ruinosa». Sin embargo, después de meses de trabajo, el club ha conseguido inaugurar en tiempo récord uno de los primeros centros de tecnificación para surfistas de Galicia.
Las instalaciones
El centro consta de cuatro habitaciones: una amplia sala equipada con una pantalla que permite a los monitores la vídeo corrección de los alumnos; un gimnasio que tiene varios aparatos tanto de ejercicios cardiovasculares como de musculación y en donde los deportistas realizan estiramientos después de las sesiones preparatorias; un dormitorio con capacidad para ocho personas distribuidas en cuatro literas de dos plazas; y la zona de duchas y servicios.
Además, según aseguran los entrenadores del club, el centro es «apropiado para combinar las distintas rutinas de ejercicios», ya que se encuentra detrás de las dunas de la playa de Doniños y a «escasos 500 metros de la zona de olas más cercana. Pero también tiene próximo el entorno del lago donde los alumnos pueden practicar otros deportes cuando las condiciones del mar no acompañan», explica uno de los monitores, Kako García.
Pretensiones del club
El club de surf Grosso pretende, como asegura su presidente, que el centro sirva para «complementar las actividades que desarrollan dentro de su escuela y también para acoger concentraciones de equipos de ocho componentes con un nivel de destreza similar». «Queremos establecer un calendario para que en los meses donde las olas puedan tener mayor calidad intentemos acoger a grupos de alto nivel, y cuando las condiciones sean más propicias para los debutantes, trataremos de que los principiantes disfruten del centro de tecnificación», explica Carlos Betoño.
La primera experiencia en cuanto a concentraciones se refiere la tuvo el club cuando se celebró el campeonato King of the Groms. Durante tres días, 27, 28, y 29 de junio, seis surfistas utilizaron ya las instalaciones.