Carmen Chacón reflexiona sobre los arquetipos que definen a cada persona en «Caja para elegir corderos»
27 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Para Carmen Chacón (A Coruña, 1954) El Principito es mucho más que un libro. «La primera vez que lo leí era muy pequeña y, desde entonces, siempre me ha acompañado; para mí, esta obra es una filosofía de vida, es un libro que te da respuestas para transitar por la vida», explica la artista afincada en O Seixo.
Pero, además de todas esas respuestas, la pequeña joya de Antoine de Sait-Exupéry también le ha proporcionado a Carmen Chacón mucha inspiración, como demuestra en Caja para elegir corderos , la exposición que estos días exhibe la creadora en la galería Sargadelos de Ferrol.
El título hace referencia a la caja que el narrador del cuento dibujaba al principito y en la cual él era capaz de imaginar un cordero. Pero no un cordero cualquiera, sino el que él siempre había soñado. Su cordero. De la misma manera, en su nueva propuesta artística, Chacón presenta al espectador una diminuta caja -que, aupada a lo alto de un pedestal, ocupa un lugar central en la sala- y de ella saca cinco «objetos» para que cada cual reconozca en ellos los diferentes arquetipos que definen su vida.
La artista sabe que su apuesta es arriesgada, porque se trata de una exposición de la que sólo se puede sacar provecho si uno se toma el tiempo suficiente para mirar con detenimiento y la valentía necesaria para dejarse revolver por los sentimientos que le producen esos objetos. «No hay que intentar comprender, sino sentir; una vez que lo sientes, puedes empezar a comprender», explica Chacón.
Los «objetos» que salen de la diminuta caja central son cinco conjuntos de obras, agrupadas bajo un mismo título. En cada uno ellos, el espectador puede encontrar fotografías manipuladas, dibujos, pinturas, objetos y elementos naturales como hojas o piel de corcho. Todas estas piezas le sirven a la artista para hurgar en asuntos como el consumismo desmedido, la cultura del usar y tirar, el desarraigo o la importancia de que el ser humano sea capaz de tomar las riendas de su propia existencia. «La vida tiene que ser un acto reflexivo; no se puede pasar por ella como un zombi», reivindica Chacón.
Proyecto de trabajo
Las obras que se exhiben estos días en Sargadelos forman parte de un proyecto de trabajo que Carmen Chacón emprendió en el año 2000, con la exposición Painful Fact . Fue entonces cuando la artista comenzó a reflexionar sobre la relación entre los seres humanos, sobre su forma de interactuar con la naturaleza y sobre cómo el proyecto vital de cada persona afecta a las demás. También a partir de entonces introdujo la fotografía en sus obras: «Yo no soy fotógrafa ni pretendo serlo, pero la fotografía me sirve como soporte para expresarme». En Sargadelos, esas imágenes -junto a dibujos, objetos y pinturas- hablan por sí solas hasta el próximo sábado.