Alicia Cuíñas, galardonada con el sexto Pontedeume en Feminino, fue de las primeras edilas en la Transición
04 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Alicia Cuíñas Placer, residente en Pontedeume, fue premiada ayer por sus vecinos como la mujer del año en la villa «por acceder al mundo de la política durante la Transición, en una época en la que no era fácil para las mujeres», explicaron ayer desde el Concello eumés tras el acto de entrega de los premios Pontedeume en Feminino, que ayer celebró su sexta edición.
La decisión partió del jurado (integrado por antiguas premiadas, trabajadoras de Servicios Sociales y la propia concejala del área, Ruth García. El alcalde, el popular Gabriel Torrente, presidió ayer un acto de mujeres y para mujeres en el que Cuíñas fue la protagonista al acceder, con la caída del Franquismo, a una concejalía por el partido Unidade Galega, convirtiéndose así en una de las primeras mujeres de la corporación municipal eumesa.
No menos mérito tenían el resto de candidatas, hasta siete en la categoría del premio individual, que fueron propuestas este año por las distintas entidades del municipio. Tres mujeres de la posguerra que supieron sacrificarse para sacar a sus familias adelante; Ofelia Regueira, quien dirige desde hace años la escuela de música Charamela; o María José Amado, que lideró el movimiento vecinal contra las barreras arquitectónicas son solo unos pocos ejemplos del incalculable valor de las mujeres de Pontedeume.
En un emotivo encuentro se reunieron con la expectación de saber cuál sería el dictamen del jurado, que deliberó durante horas en la misma mañana del certamen. Se lamentó la ausencia de la galardonada. Alicia Cuíñas no llegó a tiempo a la ceremonia al encontrarse de viaje, aunque conoció y supo agradecer la mención del Concello a todo su trabajo.
En cuanto a la categoría de colectivos, otros dos grupos engrosaban la lista de aspirantes. Las usuarias del centro de mayores debatieron con las hermanas del asilo de Nuestra Señora de las Virtudes. Finalmente fueron las segundas quienes recibieron el reconocimiento «por sus cien años de vocación y entrega al asilo», algo que, según destacó la edila Ruth García, contribuyó a «sacar adelante de manera desinteresada a los ancianos más desfavorecidos de Pontedeume».
A todos estos ejemplos cívicos, enhorabuena.