Antes de abrir La Mirilla y mirar por su agujerito, debo hacer una advertencia. Son todos los que están, pero no están -ni de lejos- todos los que son. Me refiero a los talentos ferrolanos que un buen día decidieron marcharse a los Madriles para buscar su camino y, finalmente, consiguieron encontrarlo. Para empezar, les cuento el caso de Mercedes Castro , una ferrolana de pura cepa a la que Alfaguara acaba de publicar su primera novela, que lleva por título Y punto . Ayer, desde Sevilla -una de las paradas de la frenética gira que ha iniciado para promocionar su criatura literaria-, Mercedes me contaba que no hay día que no eche de menos su ciudad natal y a su familia. «Llevo viviendo en Madrid el mismo tiempo que pasé en Ferrol, pero yo soy ferrolana, me siento gallega», aseguraba desde un taxi entre entrevista y entrevista. Castro puso rumbo a la capital a los 17 años, con la idea de licenciarse en periodismo. Desde niña sabía que quería ser escritora y pensó que esa carrera sería el mejor trampolín para hacer realidad sus sueños. Después cambió de opinión y estudió Derecho; trabajó en editoriales y publicó algunos relatos y poemas. Pero el salto definitivo al ruedo literario le ha llegado con Y punto , una novela que le llevó nueve años de trabajo y cuyo proceso de publicación parece sacado de una película. Tras terminar de escribirla, Mercedes decidió enviarla a cinco editoriales -«las cinco de mis sueños», advierte- y de tres de ellas recibió contestación. Y le dijeron que sí. Que le publicaban el libro. «Al final me decidi por Alfaguara, no sólo por las condiciones económicas, sino porque fue a los que vi más entusiasmados». De promoción. Por el momento ya se han editado ya 15.000 ejemplares, el lanzamiento promocional ha sido espectacular y Carmen está como en una nube. Su libro tiene a protagonista a Clara Deza , una mujer deslenguada e inconformista que se mueve entre dos mundos muy diferentes: el de su trabajo en una comisaría de policía y el de su hogar. Clara vive en Madrid, pero es gallega. Como la autora. Y, al igual que ella, mira a la ciudad con los ojos de los emigrados. En la obra, Madrid es otro personaje. Sigue siendo Madrid, pero un Madrid visto por una gallega. Nuevo vídeo de Andrés Suárez. Y si ayer Mercedes Castro promocionaba su trabajo en Sevilla, un tanto de lo mismo hacía Andrés Suárez en Canarias. Desde allí, a través del teléfono, el cantautor ferrolano -otro paisano que decidió emigrar a la capital para, en su caso, labrarse un futuro en el mundo de la música- me contó que está de gira por España para presentar los temas de su último disco, Maneras de romper una ola . Esta semana le ha tocado parada en Tenerife, donde ofrecerá cuatro conciertos. Aunque confiesa que echa terriblemente de menos el mar de Ferrol, como en el caso de Castro, a Suárez las cosas le han empezado a ir mejor que bien en los Madriles (profesionalmente hablando, claro). Allí empezó a cantar de forma regular en Libertad 8 -la sala de los cantautores-, entró en contacto con Tontxu -que le produjo su segundo disco- y halló el respaldo de la empresa Central Musical . Suárez asegura que la «la suerte y la desgracia» de Madrid es que es la ciudad donde se mueve todo. «Hay muchas más oportunidades y muchos más locales en los que tocar, pero también mucha más competencia», advierte el ferrolano. También en la capital ha encontrado el artista el escenario ideal para poner imágenes a su canción Números cardinales , cuyo vídeo clip ya se puede ver en la web del artista. En el rodaje, dirigido por Jorge Dantar (del equipo de la serie Gominolas ), tuvo como compañera a Lúa Testa , otra ferrolana exiliada en Madrid. Pero ésa es otra historia...
No se preocupen que no les voy a dejar con las dudas. La historia de Lúa Testa tiene muchos puntos en común con la de Andrés Suárez. Como él, Lúa fue al colegio de Ferrol Vello -donde se conocieron- y, al igual que el cantante, un buen día decidió hacer las maletas para formarse como actriz en Madrid. Acababa de aprobar la Selectividad y a Lúa se le presentaba un duro camino por delante. Pero tuvo suerte. Consiguió estrenarse como en los escenarios con el Teatro de Cámara de Chéjov -y bajo la batuta del prestigioso director teatral Ángel Gutiérrez - y después se hizo con un pequeño papel en la película Días azules , rodada, por cierto, en Ferrol. Pero su mayor momento de gloria le ha llegado a Lúa con la El estafador , una película rodada para la televisión en la que comparte pantalla con intérpretes de la talla de Lluis Marco y Mabel Rivera . Aunque tiene muchos sueños en la cabeza, Lúa se contenta con una cosa: poder vivir de la interpretación. «Porque me hace muy feliz», asegura. Y ahora, sintiéndolo en el alma, hay que cerrar La Mirilla. Me quedan muchos ferrolanos madrileñizados en el tintero, pero ya lo avisé al principio. Son todos los que están, pero no están todos los que son.