La venta de percebe cayó el año pasado un 15% en las lonjas del Ortegal

A. U.

FERROL

21 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El percebe es, sin duda, la especie más rentable para las lonjas del Ortegal, pues genera el grueso de las facturaciones que entran en las rulas de Cedeira y Cariño. En concreto, el 28% y el 32%, respectivamente. Sin embargo, cerraron el año 2007 con una ligera caída en la cifra de ventas con respecto al ejercicio anterior. Se trata de una tímida bajada del 15%, que se traduce en 14.774 kilos menos (en conjunto las dos lonjas).

La caída fue más acusada en la rula cedeiresa, donde se pasaron de los 85.261 kilos del 2006 a los 71.105 del pasado año. Casi un 17% menos. Cariño tuvo más equilibradas sus subastas de percebe, y el descenso apenas rozó el 5%. También es verdad que el volumen de crustáceos que se mueve en Cedeira al año es cinco veces mayor que el de Cariño.

Pese a este ligero descenso, las lonjas del Ortegal mantienen su segundo puesto en subasta de percebe dentro de la comunidad. Solo son superadas por la rula de O Muro, en A Coruña, donde el computo del 2007 le otorga un volumen final de ventas de 94.425 kilos.

Por meses

A la hora de comparar las cifras por meses, son las épocas del verano y las Navidades cuando se establecen las mayores diferencias en Cedeira. Estos son los períodos de más capturas, en estío por la fiesta del percebe y en diciembre por las celebraciones navideñas.

El verano del 2006 se cerró en la rula cedeiresa con más de 38.000 kilos de crustáceo subastados, siendo agosto (cuando es la fiesta) el mes con mayor actividad (14.091 kilos). La época estival del año pasado no fue tan fructífera, y la cifra final fue más discreta, alcanzando los 33.292 kilos. La campaña navideña se saldó con un 32% menos de producto que doce meses antes.

En Cariño, donde las ventas han permanecido bastante estables (solo un 5% menos), se establecen diferencias en meses como mayo (se pasó de 1.466 kilos a 630). Sin embargo, estas caídas se ven compensadas en otras épocas del año (en abril se subió desde 920 kilos a 1.915).

La caprichosa meteorología tiene mucho que ver a la hora de que haya mucho o poco producto. Por ejemplo, en la pasada campaña de Navidad, un par de días de fuerte temporal logró arrancar de las rocas buena parte del percebe que se iba a vender. Las malas condiciones del mar, que impiden salir a faenar en jornadas que son clave, es otro de los factores que explican estas oscilaciones a lo largo del año.