La cuesta de enero se nota en la cesta de la compra. Los mariscos que hace tres semanas eran ingredientes imprescindibles de los menús navideños, ahora son lujos muy poco solicitados. La demanda es muy escasa y la oferta también. El mal tiempo de los últimos días está dificultando en gran medida las capturas de producto. Aún así, los precios se han desinflado y el percebe del Ortegal cuesta ahora ocho veces menos que en las pasadas fiestas.
Un kilo de crustáceos se cotizaba el pasado 20 de diciembre en la lonja de Cedeira a 304 euros, cifra en la que se registró el récord. Hace cuatro días, el viernes, el precio se quedaba en solo 40,30 euros.
La caída también es empinada en el apartado de capturas. A cuatro días de Nochebuena, la rula cedeiresa subastaba más de un millar de kilos de percebes. La pasada semana la cifra máxima que se alcanzó fue de 32 kilos, registrada el 9 de enero.
La contención del gasto familiar no solo afecta al percebe, sino a todos los mariscos en general y a los pescados, que ahora se cotizan a la mitad que hace unas semanas.
La depreciación de la centolla se ha notado especialmente después de la fiesta de Reyes, cuando el kilo cayó a su marca más baja, los 6,85 euros. Si el mismo usuario hubiese querido hacerse con el mismo producto el mismo día de Nochebuena, la factura le habría salido un 67% más cara.
Tampoco los pescados más típicos de la Navidad se han salvado de la caída generalizada de los precios. El lenguado o el besugo ya no se encuentran en el ránking de las especies más vendidas en la lonja cedeiresa. En su lugar se encuentran, desde principios de año, la merluza, el pulpo, el bacalao, el jurel o la juliana.
La cuesta de enero hundió al besugo por debajo de la mitad de su precio. En Navidad, este pescado superó los 15 euros. En las últimas jornadas de actividad de la rula cedeiresa el kilo no se alzó por encima de los seis euros.
La misma tendencia a la baja experimentó el lenguado. Los 30 euros del día 28 de diciembre se han quedado en los 17,50 euros del pasado día 10 de enero.
Los profesionales del sector en el Ortegal señalaron que esta bajada es habitual todos los años por estas fechas, caída a la que, aseguran «non queda máis remedio que acostumarse».
Confiesan que la meteorología no les está acompañando mucho en las últimas jornadas para salir a faenar: «Temos que saír igual, porque temos que traballar e chegar a fin de mes, como o fai todo o mundo».