El «Gordon», un año después

FERROL

Los vecinos de los dos edificios que el temporal dejó sin tejado en septiembre del 2006 todavía padecen las consecuencias

17 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El huracán Gordon , el residuo de un ciclón tropical, organizó un caos en Caranza hace hoy un año y 26 días. El temporal, disminuido pero aún terrible, se llevó por delante el tejado de dos inmuebles nuevos de la avenida de As Telleiras. Por suerte no hubo víctimas, pero para los más de 200 afectados por el desastre comenzó un calvario que todavía no ha finalizado y ha llegado a los tribunales.

En la actualidad, uno de los dos bloques continúa sin tejado. Durante estos días los obreros se afanan para cubrir el inmueble. Empezaron el mes pasado, después de una larga espera para ver quién se hacía cargo del coste de las obras. No se trata de un presupuesto pequeño, según varios vecinos las obras rondan los 500.000 euros. El asegurador Axa aceptó, según las mismas fuentes, hacerse cargo de 240.000 euros, y los vecinos cargan con el resto.

Según cuentan, la aseguradora «respondió desde el primer momento», pero el proceso de pago se ralentizo al fusionarse la empresa con Winterthur.

En el caso del primer bloque, las cosas son diferentes. Los residentes han tenido que pedir un préstamo para hacerse cargo de las obras. Mapfre rechazó pagar parte de las reparaciones, y la promotora de las viviendas, Vitra, según explicaron los residentes, condicionó su apoyo a que no se planteasen acciones judiciales en su contra. La comunidad de vecinos decidió llevar el asunto a los juzgados.

El otro grupo de perjudicados es el de las viviendas de Bazán de la calle G de Caranza. Ocho familias siguen en la actualidad con el tejado de sus hogares destrozado, el viento arrojó los escombros de los bloques nuevos contra sus casas.

La Asociación de Vecinos de Caranza, que dirige Pilar Venancio, ha iniciado negociaciones para que la reparación pueda pagarse a largo plazo. Según cuenta, pese a tratarse de terceros implicados, las aseguradoras no se han hecho cargo de nada, y las familias carecen de los 24.000 euros que les costaría el arreglo, necesario para superar el ya muy próximo invierno.

Para los residentes de los dos inmuebles más dañados, los últimos doce meses han sido «terribles», según cuentan. Los ascensores quedaron inutilizados, por lo que «las familias con gente mayor o discapacitada han tenido que apañarse». Durante meses, «las filtraciones de agua eran habituales». Llegaron de hecho a anegar algunas viviendas. Algunos todavía tienen ahora «parte de la casa al aire libre».

Muchos de ellos tuercen el gesto al oír hablar de los políticos. «Juncal -explican- sólo vino el día del vendaval para hacerse la foto, y a los nuevos [PSOE e IU] no los hemos vuelto a ver». Eso sí, insisten en que durante la campaña electoral «todos se acercaron antes o después para intentar sacar votos». Menos drástica se muestra Pilar Venancio, que afirma que «el actual gobierno sí se ha interesado en la situación de los vecinos afectados»