Toda la luz de Luís Seoane

R. Loureiro

FERROL

La Fundación Caixa Galicia ofrece hasta el 6 de enero una nueva mirada a la obra de un creador excepcional

04 oct 2007 . Actualizado a las 11:22 h.

La sede ferrolana de la Fundación Caixa Galicia acoge desde ayer la muestra Itinerario del trazo , dibujo e ilustración en Luís Seoane . Una exposición comisariada por Valeriano Bozal que llega a Ferrol con el respaldo de la propia Fundación Luís Seoane y de la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, institución adscrita al Ministerio de Cultura.

El edificio de finales del siglo XVIII que ahora, tras ser rehabilitado, sirve de sede a la Fundación Caixa Galicia, alberga piezas procedentes tanto de los fondos de la Fundación Luís Seoane como de otras colecciones, en una muestra que, a través del dibujo, permite acceder al universo -y por supuesto seguir la evolución- del artista. Y eso, atendiendo a criterios fundamentalmente cronológicos, a la vez que constatando que Seoane jamás dejó de dibujar, y que aprovechó para ello desde cartones usados y hojas de cuadernos de notas hasta, incluso, servilletas.

Diversidad

En la exposición puden verse desde obras como Naturaleza viva (1932), en las que queda patente la influencia de la Escuela de París, hasta piezas que dejan constancia de sus vínculos con el mundo literario y con escritores como Rafael Dieste, el autor de Historas e invenciones de Félix Muriel . Especial mención merecen álbumes como su Homenaje a la Torre de Hércules , de 1944, o colecciones de dibujos como Paradojas de la Torre de Marfil , Teorema alucinado o Fardel de Eisiliado , datadas a comienzos de la década de los cincuenta. Seoane nació en Buenos Aires en el año 1910, hijo de emigrantes que regresarían a Galicia poco más tarde, y falleció en A Coruña en 1979. Tras el estallido de la guerra civil marchó de nuevo a la Argentina, donde llevó a cabo una extraordinaria labor no sólo como artista, sino como verdadero motor de una cultura gallega que encontró refugio más allá del Atlántico. Una cultura cuya huella es posible redescubir hoy a través de todas las publicaciones (libros, revistas...) que allí vieron la luz, y que en muchos casos jamás habrían llegado a imprimirse de no ser por el esfuerzo y el empeño personal que Seoane puso en ello. Tras la muerte del artista, sin duda una de las figuras fundamentales del arte gallego del siglo XX, su viúda, Maruxa Seoane, afrontó el reto de reunir toda la obra que el creador había dejado dispersa tanto en Europa como en América.

Más tarde se crearía la fundación que lleva el nombre del artista, y que hoy se encarga de mantener viva su memoria. Una institución que, por cierto, precisamente ahora se dispone a celebrar el décimo aniversario de su constitución.