Una calle para todos

FERROL

11 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Sus sillas contra mi silla. Ellas ganan. Me tiro a la calzada para no tirar el vermú, y los conductores pisan el freno para no atropellarme. Sobre el asfalto me cruzo con un bebé y con su madre empujando el carrito. También van por la carretera. Corren el mismo riesgo que yo en la silla de ruedas. No tengo nada contra las terrazas en la calle. Sí lo tengo contra las que me hacen diferente, las que me convierten en un discapacitado, las que me obligan a dar la vuelta, a dar un rodeo, las que causan el mismo daño que un coche aparcado en una acera. El disfrute de unos no puede perjudicar a otros. Una buena caña al sol nunca puede ser más fuerte que un derecho personal. Es injusto.