La basílica que también fue catedral

FERROL

La diócesis de Mondoñedo-Ferrol, con templos catedralicios en sus dos capitales, recibe ahora para San Martiño de Foz el reconocimiento de la Santa Sede

11 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Por decisión del Papa Benedicto XVI, comunicada oficialmente el pasado mes de febrero a través del cardenal Arinze, una de las grandes joyas de arte religioso hispano, el templo de San Martiño de Foz, tendrá rango de basílica. Y esto, unido al hecho de que, por decisión de otro Papa, Juan XXIII, Mondoñedo y Ferrol comparten la capitalidad de la diócesis de la Galicia do Norte, hará que a partir del domingo -día en el que se proclamará el decreto del actual Pontífice-, la diócesis ferrolano-mindoniense cuente, además de con dos catedrales, con una basílica situada... en lo que fue la primitiva sede de San Rosendo.

La decisión adoptada por la Santa Sede viene a suponer, en la práctica, un auténtico recocimiento a la historia y la trascendencia de una diócesis cuyos orígenes se remontan a los tiempos de Mailoc, uno de los obispos celtas que contribuyeron de forma decisiva, entre los siglos V al VI, a la cristianización de las tierras que se extienden desde las desembocaduras de los ríos Eume y Xuvia hasta la del río Eo. Una diócesis que tuvo entre sus prelados a San Martiño Dumiense, a San Rosendo -de cuyo nacimiento se celebra ahora el undécimo centenario-, a Fray Antonio de Guevara -uno de los más grandes escritores españoles del siglo XVI, citando por Cervantes en el prólogo del Quijote -, a Quiroga Palacios.... Y que tuvo también, como obispo, a San Gonzalo, a quien la leyenda atribuye el haber salvado a sus tierras de una invasión normanda, haciendo naufragar las naves viquingas a fuerza de avemarías y sin dejar a flote más que un barco de los navegantes nórdicos, con el fin de que éste pudiese llevar la noticia a sus puertos.

Del mar al Val de Brea

Fue Álvaro Cunqueiro, precisamente, quien dedicó a San Gonzalo una de sus primeras obras literarias, una hagiografía escrita con una prosa naturalmente muy bella. El escritor mindoniense, siempre enamorado de las piedras de San Martiño de Foz -enclave también conocido, por cierto, como Mondoñedo o Vello, para diferenciarlo de la sede episcopal emplazada en el Val de Brea, en el siglo XII, por el obispo Martín el Calígrafo-, gustaba de recrearse en las leyendas que rodean a la figura de San Gonzalo, así como en la extraordinaria belleza del templo al que el Papa concede ahora el rango de basílica, tras haber sido sede catedralicia en otro tiempo. La mayor parte de la construcción que hoy se contempla en San Martiño de Foz data también del siglo XI, pero entre sus muros son muchos los restos que aún perviven de épocas anteriores, entre ellas la mozárabe, como tan bien han estudiado historiadores de la talla del profesor Ramón Yzquierdo Perrín. El traslado de la primitiva sede episcopal al actual Mondoñedo obedeció a la proximidad aal mar del templo y el palacio episcopal, en una época en la que las costas de la Galicia do Norte eran víctimas de constantes asaltos normandos. Se conoce que, más allá de la leyenda, los procedimientos de San Gonzalo no siempre tuvieron, bajo el mandato de sus sucesores, el mismo éxito...

Antigua colegiata

Tras haber sido colegiata de canónigos, San Martiño de Foz vivió circunstancias muy diferentes a lo largo de los siglos. Hoy el templo, de una singularísima belleza, está, por fin, restaurado. Y su proclamación, el domingo, como basílica, permitirá contar con un tercer epicentro espiritual, de indudable trascendencia, en la actual diócesis de Ferrol y Mondoñedo.