Cuenta atrás para subir a Andrade

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La Mirilla

06 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

Abrimos La Mirilla y en la cara se nos dibuja un gesto de desilusión. El calentamiento global del planeta, una mala meiga o sea lo que sea ha querido que el cielo se pinte (¡otra vez!) de gris. El jueves tuvimos un sol fantástico, pero tal vez fue sólo un espejismo. Para el resto del verano no sé lo que pronosticarán los gurús de la meteorología, pero, por si acaso, yo ya me voy a confeccionar una agenda de ocio con citas alternativas a los baños de mar y sol en las playas. Si amanece nublado, lo mejor es no desilusionarse y empeñarse en disfrutar del día con lo que nos ofrecen estos lares: una gastronomía de lujo, paisajes increíbles... Y muchos castillos y monasterios por descubrir. Comenzamos la ruta en Pontedeume. ¿Habrá abierto ya el castillo de Andrade ? En la oficina de turismo nos sacan de dudas. Parece que por ahora sigue cerrado a cal y canto, pero ya ha comenzado la cuenta atrás: está previsto que dentro de muy pocos días -a mediados de este mismo mes- abra de nuevo sus puertas a los visitantes. Por sólo un euro, autóctonos y foráneos podrán encaramarse a la escalera de madera que abraza la fortaleza para subir al primer piso. Y una vez allí, ascender, ya por el interior del castillo, hasta la cima. En total, son 112 escalones. Pero merece la pena el esfuerzo. En lo alto de la fortaleza, no resulta difícil imaginarse por qué, hace ya más de quinientos años, Fernández Pérez O Bo decidió que aquel era el sitio ideal para levantar su atalaya. Las vistas son, simplemente, espectaculares. Seguimos de ruta y ahora toca parada en Moeche . Allí se encuentra el edil Faustino Pita Romero , quien nos explica que el castillo que hicieron famosos los Irmandiños -con un asalto en toda regla para librarse del yugo opresor de los señores feudales- está cerrado. ¡Qué pena! «Pero no por mucho tiempo», aclara. Entonces estupendo. Sacamos la agenda y subrayamos en rojo el mes de agosto. Será entonces -la fecha exacta todavía está por determinar- cuando la fortaleza abra por fin sus puertas a los visitantes. «Estamos deseosos de que llegue ese momento, porque para nosotros el castillo es todo un emblema y un motivo de orgullo: estaremos esperando a los turistas con los brazos abiertos», dice Faustino muy entusiasmado. Y sigue con las alabanzas: «No sé si lo sabrás, pero este castillo es el único de España que cuenta con un foso que no se hizo con piedras, sino que se excavó directamente en la roca sobre la que se asienta la fortaleza». Pues la verdad es que no lo sabía. Un motivo más para visitarlo. El otro es que el castillo lucirá su mejor aspecto en agosto, ya que hace nada que fue rehabilitado. El mismísimo Carlos Martínez de Irujo , duque de Huéscar, inauguró la restauración en abril junto al alcalde, Julio Cribeiro . Si no se acuerdan, aquí arriba he puesto una fotografía en la que salen los susodichos para refrescarles la memoria. La ruta llega a su fin en Ares y Monfero. Y lo hace con muy buen sabor de boca. ¿Por qué? Pues porque aquí no habrá que esperar ni dos semanas ni un mes para poder visitar sus monasterios. Los dos cenobios no sólo siguen abiertos, sino que ambos han ampliado sus horarios con llegada del verano. El de Santa Catalina se puede visitar todos los días, de seis a ocho de la tarde. Y el de Monfero , también todos los días, por las mañanas (de 12.00 a 14.00 horas) y por las tardes (de 16.30 a 20.30). Vanesa Bouza , que atiende la oficina de turismo de este último, me cuenta además que este fin de semana es muy buen momento para acercarse por allí, porque además de las visitas al monasterio -ya un buen reclamo por sí solo-, hoy habrá en Monfero una verbena popular, y mañana, romería en honor a la Virgen de Cela . En Ares, el presidente de la Asociación de Amigos del Monasterio de Santa Catalina , Juan Gómez , barre para casa. «De este lugar sólo te puedo decir cosas buenas, porque yo me crié aquí; tal vez lo más impresionante sean las arcadas góticas del monasterio y un retablo barroco de la iglesia». Pues nada, me marcho, que ahora sí que tengo bien llena la agenda. Adiós...