Los períodos de vacaciones y las bajas mermaron el número de efectivos en más de un 50% Esta patrulla atiende un territorio que abarca desde Miño hasta la zona de O Barqueiro
08 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.Tres hombres. Tres agentes vestidos de color verde son los únicos efectivos de los que el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) dispondrá durante todo el verano en la comarca. Ellos tendrán que atender, desde sus bases ubicadas en Ortigueira y Pontedeume -las únicas del Seprona en toda la zona-, un territorio que abarca desde el municipio de Miño hasta la ortegana localidad de O Barqueiro. Esta plantilla, que en invierno suele tener más del doble de agentes, quedó mermada este verano por varios motivos. En Pontedeume, dos de los efectivos están de baja por enfermedad y hay una persona de vacaciones. Eso hace que solamente quede un agente en activo. Mientras, en Ortigueira se desplazó a un agente a trabajar a A Coruña y hay otro de baja, por lo que que sólo se cuenta dos personas operativas. Además, teniendo en cuenta que ya comenzó el mes de agosto y que hasta el momento no llegó a los cuarteles ningún sustituto para las personas que están ausentes por enfermedad, las expectativas de los agentes no son optimistas de cara a contar con más compañeros. Así las cosas, con un radio de kilómetros difícil de abarcar, los agentes ven totalmente limitada su capacidad de actuación. Tanto es así que ayer una voz autorizada del Seprona consultada por este periódico llegaba a decir: «Bastante es si pueden atender todas las llamadas telefónicas que hay». Y luego añadía: «Es casi imposible salir del cuartel estando solo o con un único compañero, es mucho trabajo». Un sinfín de actividades La pregunta que entraña la reducción de plantilla del Seprona es qué efectos tiene para la comarca. La respuesta se encuentra fácilmente si se recuerda algunas de las actuaciones que realiza este cuerpo: desde denuncias por vertidos ilegales a los ríos o al mar; campañas como la emprendida este invierno, en la que llegó a detectarse en la zona una media de dos escombreras ilegales al día; o las denuncias tramitadas por el abandono de coches viejos en fincas y montes. Eso, por no hablar del control que ejercen estos agentes en la zona rural para evitar que una imprudente quema agrícola se lleve por delante el suelo de una Galicia actualmente inundada por las llamas.