Playas, pulpo... y algún despiste

María Viñas Sanmartín
María Viñas FERROL

FERROL

MARÍA VILLAR

En directo | En las dependencias de Curuxeiras

02 ago 2006 . Actualizado a las 07:00 h.

? pesar de que las calles de la ciudad están perfectamente ordenadas y trazadas y de que en unos cuantos paseos se recorre el grueso del centro de arriba a abajo, los turistas llegan a Ferrol algo perdidos. Tras doblar un par de esquinas sus estómagos comienzan a resentirse y surge la primera preocupación: dónde comer. En el muelle ferrolano, justo en el centro, hay una pequeña casita cuadrada de piedra, una de las dos oficinas de turismo de la ciudad, donde una de las trabajadoras cuenta cómo la gente llega hasta allí perdida y, con un mapa en la mano, pregunta cuáles son los mejores lugares para disfrutar de una buena comida gallega y dónde encontrar los alojamientos más económicos. Otros llegan con algo más de idea, y tímidamente preguntan cómo encontrar buen pulpo. «Les indicamos cómo coger la lancha de Mugardos y también les enseñamos los cruceros por la ría». Todos preguntan por la costa, las playas y el sol. Los más interesados, por el castillo de San Felipe y por los museos de la ciudad. Algunos incluso (los más despistados) buscan la Torre de Hércules en el lugar equivocado. Entre los que llegan de lejos no faltan los guiris rubios, algo confundidos con el gallego, pero siempre dispuestos a informarse sobre los lugares más animados y divertidos. Los portugueses, que en los últimos años nos han cogido cariño, vienen a la comarca en busca de las mejores olas de las playas ferrolanas. Peregrinos que prefieren el Camino Inglés al Francés y andaluces ligados a Ferrol por el ambiente militar son también visitantes asegurados todos los veranos.