Crónica | Campaña humanitaria en África La delegación en Ferrol de Manos Unidas promueve una campaña para la construcción de diez escuelas en la isla del Índico; en ellas se educarán los niños y los adultos analfabetos
30 ene 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?l sur de Madagascar, una isla remota situada al sudeste de África y bañada por aguas del Oceáno Índico, será el destino de los recursos que consiga recoger en Ferrol durante las próximas semanas la organización humanitaria Manos Unidas. El proyecto consiste en construir diez escuelas comunitarias en la ciudad de Tsihombe, un lugar extremadamente pobre, condicionado por un clima complicado y por la escasez de agua, entre otras adversidades. Ésta es la campaña que Manos Unidas ha asignado este año a su delegación ferrolana. La tarea de ésta será promocionar el plan y fomentar la concienciación entre la población local para que dé su apoyo a la iniciativa. Entre las distintas actividades previstas al efecto, destaca el día principal de colecta, el segundo domingo de febrero. «La cuestión es concienciar a la gente de que podemos cambiar el mundo», explica el misionero Ángel Santamaría, que llegó a Ferrol procedente de Madagascar dispuesto a recabar todos los respaldos posibles para sacar adelante el plan, presupuestado en casi 72.000 euros, unos 12 millones de pesetas. Apuesta por la formación Según ha informado Manos Unidas, la comunidad de los Padres Paúles tiene presencia en esa región sur de Madagascar desde hace ya cuarenta años. «Hemos apostado por la formación, por las escuelas. Se trata de darles el primer empujón, para que después ellos puedan andar por sí mismos», justifica Santamaría. Y es ese terreno el que va a centrar también la iniciativa dirigida desde Ferrol. Se levantarán diez escuelas con estructura sólida para sustituir a los centros escolares actualmente en funcionamiento, que funcionan en construcciones hechas con madera, barro y paja, casi imposibles de utilizar en épocas de frío y lluvia. Junto a cada una de las nuevas escuelas se instalará un aljibe para recoger el agua de la lluvia y resolver este problema para los maestros y los alumnos. La formación prevista en las nuevas escuelas no se limita a los niños pequeños de Tsihombe. Ellos ocuparán las aulas por las mañanas, durante el tiempo de formación en nivel de primaria. Pero por las tardes, serán los adultos los que asistan a lecciones de alfabetización.