Monfero renacerá en el 2010

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CÉSAR TOIMIL

Reportaje | Actuaciones en los monasterios de la comarca Dos arquitectos de Miño ultiman la redacción del proyecto para convertir el cenobio en un hotel de lujo; las obras empezarán en el 2006 y acabarán cuatro años después

14 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

?os arquitectos de Miño Patricia Sabín y Enrique López se hicieron en diciembre del 2004 con el concurso para diseñar la rehabilitación del monasterio de Monfero para convertirlo en un hotel de lujo con 68 habitaciones y en un centro termal con piscina. Ahora, casi un año después, el equipo está a punto de finalizar la redacción del proyecto presupuestado en quince millones de euros que se ejecutará entre el 2006 y el 2010. Cuatro años de obras durante los cuales el monasterio no permanecerá cerrado a cal y canto. Patricia Sabín contaba ayer desde Vigo, a donde acudió con su compañero para asistir a la final de un concurso de arquitectura, que en función del avance de los trabajos se alternarán las zonas a las que podrá acceder el público. Sabín explicó que antes de que acabe el año entregarán a la Consellería de Cultura el proyecto final para la rehabilitación del monasterio. A continuación, la Dirección Xeral de Patrimonio aún deberá emitir un informe favorable. En cuanto esta fase se supere, las obras estarán listas para salir a concurso. La actuación en el cenobio de Monfero es la más costosa de cuantas se han acometido hasta el momento en el patrimonio cultural y arquitectónico de la comarca. Los quince millones de euros que costarán estas obras están a años luz de los presupuestos, por ejemplo, que se están invirtiendo en el castillo de Moeche y en el monasterio de Caaveiro, con un millón de euros cada uno. A grandes rasgos, el monumento de Monfero dispondrá en la planta baja de una piscina con chorros de agua y otros espacios para tratamientos termales; en los pisos de arriba estarán las 68 habitaciones, varias salas de reuniones, biblioteca y museo. Todas estas dependencias estarán reservadas para los clientes del hotel. El claustro y la iglesia seguirán abiertos al público.