Reportaje | Literatura entre el escombro Los trabajadores de Recinor recuperan desde ediciones príncipe de obras de Castelao, como «Un ollo de vidro», hasta valiosísimos ejemplares de los versos de Rosalía de Castro
14 jul 2005 . Actualizado a las 07:00 h.?Qué tiene que ver la literatura con una planta de reciclaje de escombros? Pues a simple vista podría pensarse que nada, pero si profundizamos en el asunto nos percataremos de lo contrario. Porque no hay más que ver lo que sucede en las instalaciones de Recinor, cuyos técnicos han rescatado entre los escombros desde ediciones príncipe de Castelao -el legendario Ollo de vidro que Xaime Quintanilla Ulla le publicó en Ferrol, bajo el sello de Céltiga -, hasta uno de los primeros ejemplares de las Obras Completas de Rosalía. Además de otro tesoro a día de hoy prácticamente inencontrable, la primera impresión de Xermolos , de Celestino Cabarcos. Es difícil dejar de preguntarse quién puede abandonar estos libros a su suerte, obras entre las que hay desde textos de autores actuales, como el historiador Juan Antonio Rodríguez-Villasante, hasta el estudio biográfico que el prolífico Marañón dedicó a la compleja figura el Conde Duque de Olivares. Recinor (Reciclajes de Inertes del Noroeste) nació en enero del año pasado haciendo gala de un firme compromiso con el medio ambiente al sistematizar y normalizar la gestión de los residuos procedentes de la construcción y la demolición. La planta, propiedad de la firma J. Rilo consigue de este modo una doble finalidad: el cuidado de la naturaleza y el desarrollo empresarial. Después de un año y medio de su inauguración, un trabajador de la empresa, concretamente Manuel Piñón, no dejaba de sorprenderse del valor de algunas de las piezas literarias que llegaban a la planta. Poco a poco, este amante de la literatura y artífice de semejante hazaña, comenzó a rescatar un gran número de libros que, como bien señala, «estaban destinados a convertirse en pasta de papel». Al principio no le daba especial importancia, pero hoy sigue sin salir de su asombro, pues ya son un millar los libros almacenados, y quinientos los reconocidos y catalogados por él mismo. De dónde proceden Muchas casas abandonadas, objeto de demolición, guardan en su interior todo tipo de trastos viejos entre los que se esconcen ciertos escritos de indudable valor artístico y cultural. Se trata, en algunos casos, de obras centenarias y de autores de renombre como Gregorio Marañón, Pedro Muñoz Seca, Agatha Christie, Wenceslao Fernádez Flórez, Rudyard Kipling o Arthur Conan Doyle. Novela, poesía, mucho teatro (tan de moda cuando el cine era sólo posible en los sueños), ensayo, guías de viaje, biografías... y todo en edificios destinados a ser demolidos y reciclados, y con ellos, todo aquello que albergaban en sus viejas y, en ocasiones, valiosas entrañas. Un trabajo minucioso Entre tanto volumen, Manuel se ve obligado a realizar una selección y a almacenar aquellos que considera de mayor relevancia. No son pocos los casos en los que la empresa dona algunos de los libros de texto encontrados a centros escolares. Debido al estado de algunas de las piezas, las lleva a su casa para proceder a su limpieza y restauración. Luego, una vez restaurados los libros, los traslada de nuevo a la planta, donde se clasifican en un trastero de la empresa, para crear en un futuro, no muy lejano, una «biblioteca de reciclaje». Quién le diría hace apenas año y medio a los trabajadores de Recinor que confluirían con el mundo literario. ¡Las vueltas que dan los libros...!