DOCUMENTACIÓN | Un simple reflejo más de una situación que ya es extrema

La Voz

FERROL

La proyección demográfica del IGE se conoce cuando no ha pasado ni una semana aún desde que el Instituto Nacional de Estadística difundió su último estudio sobre movimiento natural de la población, referido al año pasado. Dicho informe sitúa a Ferrol dentro de las diez ciudades españolas con una peor diferencia entre nacimientos y defunciones, con un resultado negativo de 923 personas. Esto significa que en el 2004 murieron 1.517 vecinos, mientras fueron alumbrados 594. Se trata simplemente del reflejo de una situación ya extrema. La ciudad ha perdido un 15% de sus habitantes (14.000, grosso modo) en dos decenios y pico, desde 1981, por lo cual ha pasado de ser la tercera a ocupar el último lugar entre las siete gallegas. La destrucción de 8.126 empleos durante la primera reconversión del sector naval y de otros 1.400 en la recentísima segunda, la elevada tasa de desempleo (5.812 parados en mayo), el fenómeno de la metropolización (absorción de 6.000 habitantes por parte de Narón), una ínfima permeabilidad (0,8% de población inmigrante) y la aparente incapacidad del empresariado para innovar y diversificar negocios subyacen en la situación. Los sindicatos confían el ansiado repunte a las bondades del incipiente Plan Ferrol. El IGE, a tenor de sus previsiones demográficas, no lo ve tan claro.