Perfil | Suso Lourido, el anfitrión del comisario Joe Borg en Galicia Originario de Cedeira, pasó de dar clases en una oenegé para caboverdianos en Burela a la dirección del puerto de Celeiro, que explota el 25% de los derechos de España en el Gran Sol
19 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.? Suso Lourido es difícil localizarlo en su despacho del puerto de Celeiro. El pasado lunes estaba en Sudáfrica acompañando al patrón de un pesquero que tenía a los inspectores del Bureau Veritas a bordo para la revisión de las certificaciones. Pasó por Barcelona, donde por cierto le perdieron la maletas, y ayer estaba en una reunión en casa. La vida de este hijo de maquinista cedeirés, de 34 años, cambió diametralmente en el 2000. Pasó de ser profesor (es filólogo de inglés) y maestro de niños caboverdianos en una oenegé de Burela (la Bogavante ) a delegado de flota de la sociedad de armadores de Celeiro. Casi sin darse cuenta. Con el comisario En la reciente visita que hizo a Galicia el comisario Joe Borg, Suso Lourido aparecía en las fotos en primera fila. No era sólo el traductor, porque Borg ya lo traía entre sus asistentes, sino también el portavoz de su puerto. Desde este puesto ha seguido, a veces como protagonista, el crecimiento del puerto pesquero de Celeiro, que cuenta con el 25% de los derechos de pesca concedidos a España en el Gran Sol. En Galicia es el segundo o tercer puerto, según se mida en volumen de pesca o actividad económica. «Ahora la gran batalla es la comercialización», dice ya metido en faena. Si Celeiro consolida los derechos de pesca «la tarea es conseguir que se quede aquí el valor añadido». Suso ha analizado también las razones del éxito de este pequeño puerto pesquero de la costa luguesa. «La clave está en la renovación generacional, creo que en Celeiro se ha hecho bien». Muchos armadores enviaron a sus hijos a estudiar a la universidad y parte de ellos, acabada la carrera, han retornado a la empresa familiar. Otros, se capacitaron como patrones y se han repartido el trabajo, unos en el mar y otros en tierra. También observa que otro puntal que sostiene este pequeño emporio ha sido la asociación de empresas y la cogestión de parte de sus negocios. «Es la integración vertical y horizontal», aclara. El armador asociado compra a firmas del grupo desde los aperos hasta los modernos equipos electrónicos de cualquier pesquero de altura actual. Incluso la lonja está en manos del ente patronal. Y, por último, Suso aporta otra perspectiva: «Celeiro buscó la apertura y búsqueda de otros caladeros». Esta urdimbre de calidad, modernidad y renovación se traduce también en los barcos. El próximo año, ninguno de los pesqueros de este puerto tendrá más de siete años. Por si el trabajo de Suso Lourido no fuese suficiente está metido también en la asociación europea de lonjas de pescado, que desarrolla un servicio integrado de información para todas las lonjas asociadas. Porque también piensan en el consumidor. Son los que han renovado el etiquetado de su pescado.