Análisis | El papel de las movilizaciones en el conflicto de los astilleros Los trabajadores de Izar se han manifestado en 30 ocasiones en los últimos doce meses en la comarca; primero por el convenio colectivo y ahora por el futuro de sus empleos
09 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Entusiasmado, el secretario de la Federación del Metal de CC.?OO. de Galicia, Esteban Vázquez, afirmó el pasado viernes que la manifestación en defensa del sector naval que reunió en Ferrol el 26 de septiembre a entre 35.000 y 40.000 personas había obligado al Gobierno a reconsiderar sus planes para Izar. Si bien es cierto que ese mismo discurso fue defendido ese mismo día por sindicalistas de todas las ciudades en las que se han llevado a cabo protestas similares, también lo es el hecho de que ninguna consiguió reunir a un número tan elevado de personas. En los últimos meses, el Gobierno socialista ha tenido que esmerarse para sofocar un incendio que, en mayor o menor medida, ha mantenido vivas las brasas a golpe de movilización de los trabajadores de los astilleros afectados. Pero también ha tenido que lidiar con la presión política ejercida por alcaldes de distintos signos -PP, IU y BNG incluidos- reunidos en la Comisión de Municipios en Defensa del Sector Naval, y por los parlamentarios de la oposición, que impulsaron distintas iniciativas para forzar al Ejecutivo a variar el rumbo de sus planes para la empresa pública. También las asociaciones de empresarios han jugado un papel activo en el rechazo a una nueva reconversión para el sector e incluso se ha visto a sus máximos representantes en las movilizaciones cívicas para exigir la continuidad de los astilleros de la zona. Devolución de las ayudas Desde que estalló la última crisis, originada por la exigencia de la Unión Europea de que Izar devolviese el importe de ayudas declaradas ilegales, los trabajadores de las dos factorías de la ría han ido incrementando su nivel de presencia en las calles. Sólo en las últimas cuatro semanas, han marchado en manifestación diez veces en distintos puntos de la comarca, principalmente en el casco histórico ferrolano, pero también en la entrada a la autopista AP-9, y en el puente de As Pías. Frente a las reiterativas imágenes de los metalúrgicos del sur en continua batalla campal con la policía, las acciones de los operarios de las plantas locales se han desarrollado, salvo dos excepciones, dentro de la más absoluta calma, pero siempre con el respaldo de la mayoría de los obreros directos y de las compañías auxiliares. Y es que ya estaban entrenados, porque la última crisis estalló en mayo, apenas diez días después de solucionar otro conflicto, el que enfrentó a los sindicatos del grupo con el antiguo equipo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) suscitado por la negociación del convenio colectivo. Desde octubre del pasado año hasta la actualidad, los obreros de la ría protagonizaron 30 manifestaciones, además de varias jornadas de paros parciales en el interior de las plantas. Regreso de la paz Tras la última reunión entre el presidente de la SEPI, Enrique Martínez Robles, y los sindicatos, y el anuncio de que no se cerrará ningún centro de trabajo del grupo, los interlocutores sociales han anunciado que aparcan las movilizaciones. El próximo jueves conocerán el diseño industrial preparado por el Gobierno para los astilleros públicos. Hasta entonces se abre un paréntesis de calma en las ciudades navales, aunque según los propios sindicalistas, se mantendrán «ollo avizor» y con «as espadas en alto».