Crónica | El caso del crimen del Puerto de Santa María El acusado de matar a un peluquero gaditano, vivía en Porta de Neira en buena armonía con sus vecinos. El juez lo ha enviado ya a la prisión de Teixeiro
04 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?rancisco Javier Ponce Cantero, el acusado de matar al peluquero Ernesto Hinojosa en el Puerto de Santa María el pasado mes de febrero, está desde comienzos de semana en la prisión de Teixeiro. Repuesto ya de la puñalada que él mismo se dio cuando fue detenido por la policía, el pasado 25 de agosto, la jueza de guardia ha decretado su ingreso en la cárcel. Ningún vecino de la zona de El Mirador, en Porta de Neira, sospechaba que el nuevo inquilino de una guardilla, bien arreglado, alto y con cierta elegancia en los modos, era la persona buscada desde hacía meses por el crimen de Cádiz. De hecho, pasó los últimos tiempos en Ferrol donde tiene familia, como si nada hubiese ocurrido. A sus 42 años, el alemán como se le conocía por haber nacido en el país germánico, cometió el error de comenzar a robar a punta de navaja en comercios de Ferrol. La escasa criminalidad de la ciudad hizo que un equipo de policías fuese destinado a exclusivamente investigar los atracos. La sorpresa surgió cuando las dos pesquisas se unieron: el sospechoso del crimen del Puerto de Santa María y el de los cinco robos con intimidación de los últimos meses en la ciudad eran la misma persona. Ese hombre de más de 1,80 de alto que entraba en los comercios, se interesaba por algún artículo a la espera de quedar solo con la dependienta y dar el palo. Criminal y víctima tienen algún parecido: las puñaladas que ambos sufrieron les alcanzaron el corazón porque Francisco Javier Ponce estuvo internado en Juan Canalejo en la unidad de coronarias: la cuchillada que el mismo se dio le rozó la base cardíaca y el mortal navajazo del peluquero, también. La muerte del ex futbolista madrileño Ernesto Hinojosa, afincado en Puerto de Santa María, 52 años, tuvo todos los ingredientes de una mala noche de sábado. Simpático y generoso, acabó su trabajo en la peluquería Ernesto la tarde del 7 de febrero y decidió relajarse tomando unos vinos porque había hecho propia esa costumbre tan andaluza del pascadito frito y la caña. Pero por el camino se encontró con una muchacha con la que comenzó a hablar, subieron a su coche y, por el camino, a la altura de la calle Larga ella le pidió que parase, que tenía que llamar por teléfono desde una cabina de la zona. Era el gancho de dos individuos que allí esperaban para atracarlo. Uno de ellos, según la policía, era nuestro hombre. Ambos le pidieron el dinero, el se resistió y recibió una puñalada en el costado. Malherido, logró subirse a su coche, arrancar y enfiló dirección al hospital. Todavía con vida alcanzó urgencias donde empotró su vehículo. Cuando salieron los enfermeros, ya estaba muerto. La chica y el otro joven fueron detenidos: faltaba Ponce que cayó ahora en Ferrol. Existen dos testigos del crimen del Puerto.