Feria de la Ilustración

ESPERANZA PIÑEIRO

FERROL

TRIBUNA | O |

09 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

BULLICIO Y diversión. Atardeceres de brisas marinas impregnadas de olores de antaño: especias, plantas medicinales, humeantes productos de la tierra. Noches cálidas de callejeo, artesanía y música. Ferrol ha vuelto a ser, estos días, centro de afluencia de la comarca. Orgulloso de su trazado dieciochesco, el barrio de la Magdalena rememora una época en que la villa medieval crecía y se transformaba en ciudad ilustrada, la vida se hacía en la calle, y el tiempo corría más despacio. En la plaza de Dolores, actual Amboage, se ubicaba el mercado de alimentos. La precariedad de la conservación obligaba a la compra diaria. Bajo un tinglado o en casetas de madera se vendían carnes, frutas, pan... El proyecto de construir allí un Mercado nunca prosperó, y en 1893 se inauguró el edificado contiguo a San Julián. Desde 1769, esa plaza albergaba la feria, cada tercer domingo de mes, pronto trasladada a la plaza de Armas y, en el XX, a la Alameda. Reciclaje necesario, ropa, muebles y utensilios, nada se tiraba. Con pesos y medidas: la arroba, el ferrado, la libra, la vara castellana..., y en 1881, el sistema métrico decimal; la moneda era el maravedí, desde 1848 el real de vellón y, en 1869, la peseta. Feria de la Ilustración, colorido e historia, lugar de encuentro compartiendo risas y amistad.