Crónica
09 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l alcalde de Ortigueira la alegría se le escapaba ayer en cada gesto. «Este es uno de esos días en que merece la pena ser alcalde», confesó Antonio Campo ante los vecinos que abarrotaban el centro de salud. A su lado, emocionadas, le escuchaban Teté, Marta y Ana, las tres hijas de Bernardo Escudero González, un médico de Salamanca que durante más de treinta años se ocupó de curar los males de los orteganos y al que ahora, nueve años después de su muerte, el Concello ha querido rendir homenaje poniéndole su nombre al nuevo centro de salud. Su hijo, Fernando Escudero -también médico de profesión-, se deshacía en agradecimientos para todo el mundo. «Pero, sobre todo, para ti, amigo Toño», le dijo emocionado al alcalde. Y Campo le respondió: «Bernardo fue uno de los mejores médicos que pasaron por Ortigueira». En el vestíbulo central del edificio -un inmueble de líneas puras que parece sacado de una revista de arquitectura y diseño-, el alcalde también quiso reconocer los méritos de Cochón: «El conselleiro -recordó- nos prometió este centro en 1999 y ahora se ha convertido en realidad; nos dio su palabra y la cumplió». Campo tampoco olvidó los esfuerzos invertidos para conseguir las instalaciones. «Este es uno de los mejores centros entre Ferrol y Ribadeo y por eso lo querían otros, pero al final lo tiene Ortigueira», dijo satisfecho. Después de que el cura don José bendiciese el edificio, Cochón confirmó las palabras del alcalde: «No crean que en Europa adelante pueblos como éste tienen centros tan buenos».