Análisis | Los factores de incidencia negativa en el proceso de regresión A los ferrolanos los tumbó de un croché la reconversión industrial; aturdidos sobre la lona llevan ya veinte años; ahora parece que al fin empiezan a levantarse de nuevo
13 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Tic-tac-tic-tac-tic-tac... Tac. A la ciudad se le paró el reloj tiempo atrás, mucho tiempo atrás. Toca darle cuerda. El drama del naval La cuesta abajo de Ferrol comenzó en los primeros ochenta. En junio de 1983, el Gobierno inició la reconversión del sector naval, declaró ocho zonas de urgente reindustrialización en España y les concedió ayudas. De todas las áreas afectadas, ésta fue la menos beneficiada por el paquete de subvenciones (39,2 millones de euros). Aquel dinero sirvió para crear 300 empleos, una nimiedad, en comparación con los 8.000 destruidos a la larga dentro de los astilleros públicos. Todo eso parece quedar lejos en el calendario, pero sobre Izar Fene se cierne aún hoy el fantasma del cierre. José Luis Rodríguez Zapatero tiene ahora ante sí una doble oportunidad. ¿Cuál? Enmendar el drama propiciado hace veinte años por el equipo del también socialista Felipe González y conseguir algo que José María Aznar (PP) prometió en enero del 2003 y, en cambio, no ha cumplido: conseguir que la factoría civil pueda volver a construir barcos. El desempleo En relación con el anteriormente mencionado, otro factor no favorece en nada el asentamiento de población: la baja tasa de ocupación (22,5 puntos). Según el último estudio de la Fundación La Caixa, el índice de paro registrado en la ciudad (18,2%) supera con creces la media gallega (12,7%) y, por tanto, más holgadamente la española. En muy buena medida, el elevado desempleo cabe imputárselo a la falta de suelo industrial en Ferrol, pero también a la aparente carencia de ideas innovadoras e ímpetu emprendedor que acusa el empresariado. La incomunicación El informe difundido por el INE hace dos semanas fija los datos de población a 1 de enero del 2003. El último tramo de la autopista del Atlántico fue inaugurado 11 meses más tarde. Desde 1992 y hasta aquel histórico corte de cinta, ésta fue la única urbe del occidente gallego sin conexión con la AP-9. Permaneció al margen, pues, del que ha sido eje dinamizador y vertebrador de la comunidad en la postrera parte del siglo XX. Otros menores Aunque sea uno de los más bajos de Galicia, el precio del metro cuadrado construido de vivienda nueva (983 euros) no deja de resultar prohibitivo, un hecho que ha beneficiado a Narón. Además, Ferrol no acaba de aprovechar el bum inmigratorio de España.