Manuel Fraga inauguró ayer la rehabilitación del monasterio situado en el corazón del Eume El edificio, cuya recuperación cuesta 1,2 millones de euros, seguirá siendo de uso público
05 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Harán falta 1,2 millones de euros para conseguir que el monasterio de Caaveiro, abandonado desde 1960 y mal conservado desde mucho antes, recupere ahora todo su valor arquitectónico y social. El dinero lo aportará la Diputación Provincial, pero la iniciativa contó ayer con el respaldo del presidente de la Xunta, Manuel Fraga, que se desplazó hasta el corazón del Eume para declarar iniciados los trabajos. El presidente estuvo acompañado por el titular de la Diputación, José Luis Torres Colomer y el alcalde de A Capela (en cuyo territorio se encuentra el edificio), Ángel López Sueiro, entre otras personalidades. La mayoría de los asistentes recurrieron a vehículos todoterreno para ascender a la cima en la que se yergue el conjunto de edificios perteneciente a San Xoán de Caaveiro. A la entrada del recinto, en medio del espectáculo de los mil tonos de ocre del otoño, las autoridades ensalzaron el valor del edificio y de la obra que está a punto de comenzar. Memoria colectiva Manuel Fraga aseguró que Caaveiro constituye parte «da nosa memoria colectiva, da esencia do noso pobo». Destacó la responsabilidad de las administraciones en la conservación del patrimonio cultural. Torres Colomer, muy poético, se remontó al «espíritu de San Rosendo (también lo había mencionado Fraga en su intervención), dos bos fidalgos Andrade, tamén dos trasnos e da xente camiñante». López Sueiro afirmó que Caaveiro será dentro de muy poco tiempo «un símbolo da Galicia que se respeta a si mesma, respetando a súa historia». Celestino Braña e Isabel Aguirre, ganadores del concurso que convocó la Diputación para redactar el proyecto, apuestan por «realizar sólo las obras que sean estrictamente necesarias», según consta en una memoria difundida ayer entre los medios de comunicación. Además de rehabilitar el inmueble, se centrarán en conservar el paisaje y en evitar que la afluencia de público pueda resultar demasiado perjudicial para el entorno. Fuentes del ente provincial aseguraron que el edificio seguirá siendo de acceso público. Todo el que lo desee podrá seguir visitando el monasterio de San Xoán de Caaveiro.