07 sep 2003 . Actualizado a las 07:00 h.
?o cuentan los libros, pero también alguna de las piedras insertadas en la pared del templo: el santuario, que hasta integrarse como parroquia en la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol pertenecía al Priorato de Régoa, tuvo en tiempos, como protectores, a los caballeros sanjuanistas, valedores de caminantes que andaban a redimirse de obrigas, de ofrecidos que demostraban su arrepentimiento andando legua tras legua en profesión de fe. Por lo visto -más bien por lo no visto-, aún conserva el templo restos de sus viejas pinturas murales; lo que pasa es que el retablo, tan dorado y barroco, no las deja ver.