Cofradías en pie de guerra

FERROL

Reportaje | Nuevo conflicto marisquero El reparto de las tareas de vigilancia para erradicar ilegalidades ha hecho saltar chispas, y cruzar acusaciones y escritos oficiales entre los patrones mayores de los pósitos de Ferrol y Barallobre

21 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

?ormenta en la ría. El cruce de acusaciones entre las cofradías de Ferrol y Barallobre por el reparto de tareas para controlar el furtivismo -y el correspondiente cobro de subvenciones de la Xunta- ha puesto en pie de guerra a los patrones mayores de ambos pósitos. La caja de los truenos la destapaba el pasado martes el responsable de los ferrolanos, Bernardo Bastida. En un escrito dirigido al conselleiro de Pesca denunciaba con contundencia que el pósito de Barallobre percibía dinero por unos trabajos de vigilancia que no estaba realizando. Solicitó, además, la inmediata mediación de la Xunta para resolver la situación y, de paso, amenazó con retirar el dispositivo de control establecido por la cofradía ferrolana para paliar la incidencia del furtivismo en la ría. Pero eso ha sido sólo el primer capítulo de lo que se dibuja ya como un culebrón de desencuentros, algo tradicional entre Barallobre y Ferrol. La patrona mayor de la cofradía fenesa, Marisol Arnoso, ha recogido el guante y se ha lanzado al contragolpe. La reacción llegó en sólo 24 horas y por el mismo canal que utilizaron sus acusadores. En un escrito remitido, también, al conselleiro de Pesca no sólo niega todas las acusaciones, sino que critica la falta de solidaridad de los vecinos. Arnoso indica: «Es la propia cofradía de Ferrol la que no presta su cooperación en la expedición de tiques a los trabajadores de Barallobre que pasan el control en la embarcación de vigilancia ferrolana. Este tique, por otro lado, es imprescindible para la venta en lonja del marisco, ya que garantiza que ha salvado el control correspondiente». También le aclara al conselleiro que el 23 de junio se adjudicó una oferta de empleo en el INEM para cubrir puestos de vigilancia, «sin que por el momento hubiese ningún tipo de respuesta». Aún así, defiende Arnoso, «hemos contratado una persona para vigilar, sin tener el título de guarda-pesca, pero que ha demostrado que cumple su cometido con la mayor eficacia». El órdago a la grande lo lanza la patrona de Barallobre exigiendo a la Xunta que colabore en la vigilancia contra los furtivos y que coopere en la expedición de los tiques de control. El motivo es frenar, dice, «el tenso ambiente entre los marineros de ambas cofradías, que comparten la ría de Ferrol». La consellería, nunca mejor dicho, parece obligada a mojarse en los próximos días, a ejercer el papel de pacificadora para limar asperezas y poner trincheras en un fuego cruzado que amenaza con recrudecerse.