TRIBUNA | O |
22 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.AL INICIO de la década de los años sesenta, las grandes parroquias del imperio eclesiástico se convirtieron en minifundios, debido al exceso de producción de la «fábrica de sacerdotes» de Mondoñedo donde, según mi amigo Bastián, los hacían a troquel. El elevado número de sacerdotes hizo que la parroquia de San Martín de Jubia se disgregara en varia, comenzando por la de San José Obrero, y parte de ésta pocos años después en Santiago Apóstol. Es decir, que muchos vecinos del Alto del Castaño, sin cambiar de domicilio -como fue mi caso-, llegaron a pertenecer a tres parroquias distintas. Pero los tiempos cambian, y las mentalidades y necesidades también. Y, en la actualidad, existen sacerdotes que lo son de varias parroquias a la vez, por falta de personal, debido en parte a que muchos decidieron colgar la sotana y dedicarse a otra cosa. En la actualidad, los jóvenes no llevan a cabo estudios eclesiásticos, y los motivos pueden ser varios. Vocacionales, debidoa las contradicciones de la propia iglesia. El celibato, que pronto pasará a mejor vida. Y que, aún teniéndolo difícil, ya no es necesario ingresar en un seminario para hacer una carrera, y antes de ordenarse abandonar «por falta de fe». Todo ello, y el hecho de que el Couto no celebre su patrón en el último fin de semana del mes de julio, hacen que tal honor el corresponda al barrio de La Gándara, que lo lleva a cabo en una vieja finca convertida en plaza de ocio, que cada vez se queda más pequeña. Un barrio con historia, donde uno tiene parientes y amigos en cantidad, a los que deseo unas felices fiestas.