¿Se olvidan de Izar Fene?

FERROL

LA GÁRGOLA | O |

24 abr 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

LO DE menos es la culpa. Lo de menos es en qué tejado se encuentra la pelota. A mí, personalmente, me importa un bledo. Lo único que sé es que la avalancha de promesas que quiso ahogar el fuel del Prestige huele, de repente, a humareda. El asqueroso petrolero consiguió que todos se pusiesen de acuerdo en algo: Izar Fene (la Astano de toda la vida) tiene que volver a fabricar barcos. Pero pasan las semanas, los meses, y nadie mueve pieza. A mí no me preocupa a qué ministerio le toca jugar ficha. Reitero: me importa un bledo. Lo que sí tengo claro es que ni los trabajadores de la factoría de Perlío ni la sociedad de la comarca pueden ya gritar más alto y más claro sus aspiraciones. Anhelos que, a propósito, son totalmente justos y legítimos y no deberían haberse puesto sobre el tapete por culpa del miserable chapapote. No vaya a pasar lo de siempre. No vaya a ser que las palabras se acaben por transformar en mera palabrería. No vaya a ser que alguien esté tratando de tomarnos el pelo. Cada día que pasa sin que el Gobierno plantee a la UE la necesidad de eliminar los vetos que lastran a Izar Fene es tiempo de oro que se pierde. No sólo es menester que la factoría pueda entrar de lleno en el mercado naval convencional. Es necesario, también, que lo haga cuanto antes y con el respaldo suficiente para competir en igualdad de condiciones en un mercado muy desequilibrado. Hecho esto, los que mandan podrán despreocuparse. El éxito está asegurado. Las posibilidades del astillero están fuera de toda duda. Innovación y tradición se funden para garantizarlas. Y hay muchas ganas de trabajar. Que no vuelvan a cercenarlas de cuajo.