Los agentes medioambientales recogieron 675 aves muertas en arenales de Ferrolterra desde que comenzó la crisis del Prestige y hasta hace una semana. Sólo 156 fueron localizadas vivas, pero el 80% de ellas al final logró salvarse. Éste es el balance del centro comarcal de recuperación de aves, facilitado por su responsable, Antón Marcal. El recinto dependía de las instalaciones del mismo tipo situadas en Oleiros. La base de operaciones para Ferrolterra se encontraba en un inmueble de Xuvia. Fue abierta el 30 de noviembre y cerrada el 23 de enero. Fuentes próximas a la instalación manifestaron a este diario que el centro se clausuró antes de lo previsto porque Unión Fenosa cortó el suministro eléctrico; por impago, añadieron. De hecho, no se llegó a formalizar el contrato correspondiente, pero disfrutaron de corriente durante un buen tiempo por gentileza de la compañía.Mientras estuvieron abiertas dichas dependencias, los agentes que habitualmente trabajan cuidando el medio ambiente se dedicaron a recoger las aves que aparecían en toda la comarca, previo aviso de los ciudadanos. Cuatro de estos funcionarios se ocupaban de recibir los animales en Xuvia. Si estaban muertos, los enviaban a Oleiros, donde se conservan congelados, como evidencia del alcance de la catástrofe.A los que llegaban vivos les limpiaban las patas con aceite de parafina. También les aseaban el pico, donde solía haber restos de fuel, debido a que las aves lo utilizaban para intentar librarse del chapapote que embadurnaba su plumaje. A continuación, les lavaban el estómago y les administraban un reconstituyente, glucolite. Después, permanecían al calor antes de ser enviados, también, a Oleiros, donde eran sometidos a un proceso de limpieza de plumas más profundo. El balance gallego En toda Galicia, fueron 8.700 las aves muertas recogidas, y 2.290 las vivas, de acuerdo con el tercer informe emitido por BirdLife desde el inicio de la marea negra. En el conjunto de zonas afectadas por la catástrofe ecológica (Galicia, Asturias, Cantabria, País Vasco y Francia) se reunieron 21.540 pájaros, de los que sólo 5.560 aparecieron vivos. Un portavoz de BirdLife asegura que, más de tres meses después del hundimiento, siguen llegando ejemplares petroleados a las costas.