La comarca se sentó ayer a la mesa para disfrutar de la gastronomía. En Cedeira optaron por las setas, mientras los de As Somozas incaban el diente al lisco
12 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Fiestas gastronómicas El verano queda atrás, pero ya se sabe que en Galicia cualquier estación es buena para disfrutar de la gastronomía. Y, si no, que se lo pregunten a los vecinos de Cedeira, que ayer se sentaron a la mesa para saborear el producto estrella de la temporada: las setas. La organización de la degustación corrió a cargo de la Asociación A Braxe y los cocineros de la Escuela de Hostelería de A Coruña, al frente de los fogones, se ocuparon de contentar al paladar. Pero los de Cedeira no fueron los únicos que alegraron el estómago. En As Somozas, la sexta Festa do Lisco reunió en torno a la mesa a vecinos y visitantes. Además de la comida, con cachelos y caldo de acompañamiento, los asistentes disfrutaron de lo lindo con el sonido de las gaitas, que recorrieron la localidad por la mañana. Y también con las piruetas con las que Paulo Martihno , campeón de Europa en acrobacia en moto, deleitó al público a lomos de su bólido. Dos nuevos curas en la diócesis De todos es sabido que las vocaciones religiosas no abundan tanto como antaño, pero todavía hay algunos que siguen sintiendo la llamada de los hábitos. Es el caso de Javier Santiago Sanmartín , de Neda, y de José Ramón López Oroza , de Foz, que ayer fueron ordenados sacerdotes en la catedral de Mondoñedo. A la ceremonia no faltaron el obispo de la diócesis, José Gea Escolano ; ni tampoco el rector del seminario mayor, Segundo Pérez López , y el del seminario menor, Antonio Valín Valdés. Norpesca, a todo tren El bullicio vuelve a apoderarse de los pabellos de Punta Arnela este fin de semana. Cientos de visitantes se acercaron ayer a FIMO atraídos por las actividades de la segunda Feria de Caza y Pesca Norpesca , que reúne a una treintena de expositores de las comarcas ferrolanas y también de A Coruña. Los que todavía no hayan vistado el certamen, aún están a tiempo, porque Norpesca no cerrará sus puertas hasta que el reloj marque las nueve de la noche. Por dinero no será. La entrada sólo cuesta dos euros.